En la cabeza de “él”

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Soy uno de los pocos miembros masculinos del grupo “Cystite récidivante“. Durante mucho tiempo he mantenido mi discreción. Me quedé en las sombras y leí los testimonios de cada una de vosotras para tratar de ver más claramente la situación que vi indirectamente, al ser mi pareja víctima de la cistitis postcoital.

Por fin, tomè la decisión de compartir mi experiencia masculina de cistitis recurrente postcoital (origen: E. coli) que casi sistemáticamente afectó a mi pareja durante aproximadamente diez años después de cada relación. La única manera para protegernos era la abstinencia.

Los problemas comenzaron para nosotros hace unos diez años. El escenario es desafortunadamente muy clásico: cistitis cada vez más regular después del coito (solo después del coito), antibioterapia cada vez menos efectiva y más y más nociva, 3 pielonefritis, bloqueos psicológicos, ansiedades hacía las relaciones, relaciones siempre menos frecuentes hasta la abstinencia como último recurso. Abstinencia que mi pareja vive más bien como un consuelo (que en parte puedo entender porque las crisis son agudas y traumáticas para ella) pero que yo veo como un rechazo de mi persona porque su deseo sexual se extingue gradualmente. Su libido está como “apagada”, el coito se asocia con una experiencia dolorosa. Las dificultades médicas y sexuales han sido injertadas con complicaciones relacionales y psicológicas fáciles de adivinar, muy difíciles de superar. Hemos estado consultando a un terapeuta sexual durante casi un año.

Debo decir que hacer el amor con ella se ha convertido para mí en un deseo escandaloso, por así decirlo inaccesible, pero también en una terrible ansiedad y en una fuente de culpa. Siento que el sexo es como un arma de destrucción, que la penetración es poner en peligro la salud de la mujer que amo. Y ese riesgo es aún más difícil para mí de asumir al entender que mi pareja ya no siente deseos sexuales. Así que es un verdadero dolor de cabeza para mí y para los dos y lo ha sido durante años.

Ella vive la abstinencia como solución.

Su libido es “ordinaria” (por ejemplo, no tiene mucha fantasia sexual). Debido a todo esto, para mí es infinitamente más difícil. Mi cuerpo tiene necesidades que dejo a vosotras la opción de entender o no. Para no volverme loco, tuve que encontrar soluciones. Siempre dolorosas. Aventuras de una noche. Sexo solitario. Farmacos. Pero nada que me hiciera feliz. Hice lo que pude. Tuve que encontrar compensaciones: físicas, narcisistas, psicológicas para manejar la frustración, la soledad física, la ausencia de sensualidad, la falta de deseo por mi persona que se transforma en angustia de rechazo, etc. La privación del sexo durante períodos muy largos de tiempo combinados con el sentimiento de rechazo que nace fatalmente cuando la mujer que amas ya no quiere, puede llevar a un individuo común a elecciones dolorosas, crueles y, en última instancia, bastante devaluantes. Opciones que hacen que sea aún más difícil dormir porque nunca las asumes por completo (no deseo sinceramente eso a nadie).

Hace unos seis meses, la esperanza volvió a nacer, finalmente. Gracias a la D-Manosa y a los consejos de una persona sabia y amable del grupo de suporte. Gracias a este producto, hemos podido encontrar una apariencia de intimidad, al menos unas pocas veces (8 o 9 veces en 7 meses), sin consecuencias patológicas. Hemos tomado un poco de confianza. Compartimos esta noticia con el psicólogo que nos sigue.

El horizonte se aclara un poco por primera vez en años.

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