Gardnerella vaginalis: un ping-pong de infecciones vaginales y vesicales

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Gardnerella vaginalis: un ping-pong de infecciones vaginales y vesicales

La vaginosis implica una proliferación anormal de microorganismos en el entorno vaginal.

Estos microorganismos pueden ser:

– cepas bacterianas o levaduras fisiológicamente (Gardnerella en este caso) presentes en la flora vaginal pero cuya proporción debe ser menor. Su excesiva proliferación provoca así una situación patológica;

– gérmenes patógenos que no deben estar en el entorno vaginal.

En cualquier caso, la presencia de vaginosis conduce a una verdadera disbiosis vaginal. Se trata de una alteración del equilibrio fisiológico de la flora de Döderlein. Esta situación a menudo acaba en vaginitis, una inflamación de la mucosa. Esta a su vez puede causar una serie de problemas y síntomas incómodos y dolorosos.

Además, la vaginosis bacteriana es un factor predisponente para la infección del tracto urinario y, más particularmente, la infección postcoital.

De hecho, la infección del tracto urinario después de las relaciones sexuales puede depender de varios factores:

– las bacterias patógenas responsables de la cistitis están dotadas de flagelos y tienen una cierta movilidad autónoma. Esta peculiaridad permite que las bacterias patógenas presentes en el medio vaginal alcancen el meato urinario, dando lugar a la cistitis “ascendente”;

– las bacterias patógenas también son lo suficientemente pequeñas como para poder “migrar” directamente desde la vagina a la vejiga a través de las membranas mucosas. Este fenómeno también se amplifica en presencia de sequedad vaginal o disbiosis de la flora de Döderlein (flora vaginal fisiológica) después de una ingesta de antibióticos.

En cualquier caso, la relación sexual es un factor mecánico que promueve el aumento de bacterias de la vagina a la uretra y la migración bacteriana de la mucosa vaginal al urotelio.

En conclusión, la existencia de una vaginosis y una cistitis bacterianas es un círculo vicioso que debe superarse actuando de manera contemporánea a nivel vesical y vaginal.

En la situación particular de la vaginosis vaginal de Gardnerella, es esencial conocer y comprender los mecanismos existentes que amplifican este efecto “ping-pong” entre la disbiosis y la cistitis:

1) Gardnerella vaginalis es una cepa bacteriana particularmente agresiva cuando tiene la oportunidad de volverse predominante en la mucosa vaginal. De hecho, su principal mecanismo de acción patógena es destruir la película protectora de la flora fisiológica. Mata así a las otras especies que la constituyen, incluidos los lactobacilos. Luego, teje una biopelícula patógena que la protegerá contra la respuesta inmune fisiológica, las terapias antibióticas y los enfoques naturales. De esta manera, la vaginosis se vuelve crónica y difícil de tratar de manera efectiva y sostenible.

A modo de ejemplo, el uso de un antibiótico (local y/o sistémico) tendrá un efecto bactericida que se limitará a las colonias bacterianas liberadas por el biofilm. Todavìa no logrará eliminar las contenidas en él. Así, la vaginosis se representará en cada interrupción de la terapia.

Por esta razón, un enfoque basado en la desintegración del biofilm patógeno es esencial para una erradicación completa y duradera de esta infección.

2) Gardnerella vaginalis en exceso, asociada con disbiosis vaginal persistente, son factores predisponentes y precipitantes de la cistitis; particularmente a través de un mecanismo recientemente descubierto de activación de cepas de E. coli durmientes en la vejiga (dentro de una biopelícula);

3) Gardnerella vaginalis es una bacteria con pili de tipo I. Como tal, responde muy bien a un enfoque basado en su contacto con D-Manosa. Unendose a ella, permitirá una eliminación natural, pero significativa de este germen.

Por esta razón, en caso de presencia de Gardnerella vaginalis, hoy en día, entre las opciones de intervención más efectivas se encuentran los productos y dispositivos médicos como Ausilium Lavanda que utilizan la sinergia de varios ingredientes:

N-Acetilcisteína por su acción mucolítica capaz de desintegrar el biofilm, con el objetivo de reducir la persistencia y recurrencia de la vaginosis;

D-Manosa para eliminar colonias bacterianas uropatogénicas;

Lactoferrina para inhibir la proliferación de levaduras, destrucción oportunista de colonias de lactobacilos vaginales (prevención de micosis);

Lactobacilos de la flora Döderlein para asegurar una correcta resiembra de la flora fisiológica

Morinda citrifolia para aliviar la mucosa y combatir la inflamación responsable de la vaginitis

3 comentarios sobre “Gardnerella vaginalis: un ping-pong de infecciones vaginales y vesicales

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