El EcoSistema vulvo vaginal: flora, hormonas, membrana mucosa y pH: un equilibrio sutil

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El equilibrio en el sujeto sano

Lo que se describe como el ecosistema vaginal y vulvar es un conjunto de interacciones que conducen a un estado de equilibrio y una salud óptima.

La flora

La flora fisiológica, llamada Döderlein, constituye una microbiota simbiótica. Es decir, una comunidad microbiana de varias especies bacterianas y fúngicas que coexisten pacíficamente en la superficie de la mucosa vaginal y vulvar.

Las bacterias «buenas» (lactobacilos) representan alrededor del 95% de esta colonia microbiana y desempeñan dos funciones fundamentales para el equilibrio del medio ambiente:

1) asegurar la producción de ácido láctico, manteniendo así un pH ácido

2) su mera presencia, siendo la mayoría, permite mantener la proporción de otras cepas microbianas, potencialmente «malas» (como Gardnerella vaginalis o Candida albicans), lo suficientemente baja para no poner en peligro la integridad de la flora

La supervivencia de los lactobacilos en buena proporción está condicionada por:

-> abundantes secreciones vaginales

-> un pH ácido

Las bacterias «malas» (Gardnerella vaginalis) y las levaduras (Candida albicans) tienen funciones fisiológicas reales en la flora de Döderlein, pero también son conocidas sobre todo por su patogenicidad y naturaleza oportunista. De hecho, si se reduce la cantidad de lactobacilos, estas cepas se desarrollarán excesivamente para causar una infección: micosis (candidiasis vulvovaginal) o vaginosis bacteriana.

La membrana mucosa

La mucosa vaginal y vulvar es un tejido estratificado (compuesto de muchas capas una encima de la otra) que tiene las siguientes características naturales:

-> elasticidad = capaz de estirarse (pensar en el parto) sin sufrir daños

-> hidratación = la buena hidratación de la mucosa es una condición esencial para mantener su elasticidad y facilitar la curación de cualquier microlesión

-> producción de abundantes secreciones vaginales = que se utilizarán para lubricar la mucosa, pero también para suministrar nutrientes a los lactobacilos y para «limpiar» la vagina al eliminar los desechos de la renovación celular o el contacto con ciertas sustancias al ambiente externo

Las hormonas

Las hormonas sexuales (principalmente estrógeno y progesterona) son los «conductores de orquesta» de los mecanismos anteriores, ya que, durante el período fértil (desde la pubertad hasta la menopausia), su secreción fisiológica actúa «pro-tróficamente»:

-> sobre la mucosa para garantizar sus características naturales

-> en la flora Döderlein para apoyar la colonización por los lactobacilos y, en consecuencia, mantener baja la tasa de otros comensales (potencialmente patógenos)

El pH

En condiciones fisiológicas, los valores del pH del área perineal y el entorno vaginal son los siguientes:

-> el pH vaginal varía entre 3.8 y 4.5

-> el pH vulvar está más cerca de 5.5

Estos pH son, por lo tanto, un reflejo de la acidez, el factor de defensa química del vestíbulo y la cavidad vaginal contra la proliferación microbiana patógena y que deben preservarse o restaurarse para el equilibrio y la salud del medio ambiente.

Como tal, la elección de un producto de higiene adaptado para el cuidado personal es de primordial importancia. De hecho, este se aplicará directamente a la vulva y a toda el área perineal en contacto con la mucosa y la flora externas.

Un estudio del INSERM parece indicar los siguientes puntos:

-> el pH del jabón íntimo no influye en los mecanismos de secreción de iones H + responsables de la acidificación del medio ambiente

-> un jabón íntimo con pH alcalino no parece afectar la producción de ácido láctico por los lactobacilos

Uno podría sentirse tentado a pensar que el pH del jabón íntimo es de poca importancia. Sin embargo, hay que recordar que los lactobacilos no sobreviven en un ambiente alcalino. Ponerlos en esta condición mediante la elección de un jabón íntimo con un pH superior a 7 es, por lo tanto, un factor de riesgo para su desaparición.

Más allá de esta consideración, la elección del jabón íntimo «ideal» debe dirigirse hacia los siguientes criterios:

– no contener sustancias nocivas para los lactobacilos

– presencia de sustancias calmantes, hidratantes y antiinflamatorias

– presencia de sustancias antimicóticas y antibacterianas naturales

– presencia de sustancias que favorecen la hidratación y el trofismo de las mucosas y de la flora

Desequilibrios del ecosistema

Diferentes escenarios conducen a situaciones en las que el equilibrio descrito anteriormente se descompone:

antibioterapia

estrés

– contactos repetidos con agua sucia

menopausia o hipoestrogenismo

– anticoncepción hormonal inadecuada

– actividad sexual intensa o «en riesgo»

– MST/IST (por ejemplo, Clamidia)

– aseo agresivo o uso de jabón inapropiado

duchas vaginales inapropiadas o realizadas con agua del grifo

¿Qué se puede hacer para preservar o restaurar el delicado equilibrio vulvovaginal?

1) defender a los lactobacilos para mantener fisiológicamente la proporción de otras cepas bacteriológicas y fúngicas

2) proteger la mucosa vaginal para mantener sus características naturales

3) respetar el pH fisiológico vulvo-vaginal

4) mantener un nivel estrogénico suficiente para este equilibrio

De una manera práctica, estas indicaciones se pueden transponer de la siguiente manera:

En ausencia de problemas:

-> evitar las terapias antibióticas

-> elegir con cuidado el jabón íntimo

-> realizar aseos íntimos diarios no agresivos

-> usar una crema lubricante durante las relaciones

-> en caso de anticoncepción hormonal, asegurarse que el método y la dosis sean adecuados (con tu ginecólogo)

-> en caso de menopausia, consultar al ginecólogo para evaluar la relevancia de la terapia de reemplazo hormonal (al menos local)

Disbiosis, micosis, vaginosis…

En caso de problemas:

-> todos los consejos anteriores siguen siendo válidos

-> no hacer un aseo con bicarbonato u otra cosa

-> el uso de óvulos de ácido láctico y/o ácido bórico es una excelente manera de restablecer el pH vaginal y combatir la proliferación de patógenos y oportunistas

-> usar Ausilium Lavanda para:

– restaurar el pH fisiológico

– recolonizar la flora de Döderlein

– eliminar biofilms y patógenos

-> aplicar Ausilium Crema una vez al día para:

– calmar el dolor, la incomodidad y o la quemadura/picazón

– para calmar la inflamación

– proteger la mucosa hidratandola

-> hacer un ciclo con Lenicand + Lenicand Crema para:

– inhibir el crecimiento de patógenos (en particular Candida albicans)

– ppoyar la reconstitución de la flora fisiológica (en particular la presencia de lactobacilos).

ATENCIÓN: todos los estudios actualmente disponibles parecen indicar una NO eficacia de la dieta «anti-candida» contra situaciones agudas o crónicas en curso (Asociación Americana de Dietética y Nutrición).

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