Antiácidos (IBS): una causa insospechada de cistitis

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Los inhibidores de la bomba de protones IBS(«antiácidos» en el lenguaje común) se encuentran entre los medicamentos más recetados en la actualidad.

Su consumo, tanto ocasional como crónico, está muy extendido en la población mientras que los posibles efectos colaterales de este consumo, aunque claramente identificados y descritos en la literatura científica, siguen siendo muy poco conocidos por el gran público.

En pocas palabras (y claramente), la ingesta repetida de estas terapias puede dar lugar a reacciones en cascada que constituirían un factor de riesgo para la cistitis bacteriana (por ascenso y, sobre todo, por migración):

  • alcalinización del pH gástrico
  • modificación del pH del bolo alimenticio que pasa sucesivamente por el intestino
  • alteración de las condiciones ambientales propicias para el desarrollo de una microbiota digestiva equilibrada
  • modificación progresiva de la microbiota (en los casos más graves se pueden encontrar disbiosis tipo SIBO, SIFO o Candidiasis)
  • disbiosis intestinal que causa trastornos de digestión y/o absorción y/o tránsito (Síndrome de Intestino Irritable que afecta a casi el 20% de la población adulta)
  • establecimiento de procesos inflamatorios crónicos
  • daño a la pared del tracto digestivo, aflojamiento de los estrechos enlaces intercelulares de los enterocitos (células que forman la pared intestinal)
  • «fuga» de sustancias fuera del tracto digestivo que no deberían ser absorbidas en condiciones fisiológicas normales (por ejemplo, metabolitos de la digestión que, al estar en el torrente sanguíneo donde no deberían estar, se comportarán como toxinas)
  • migración de bacterias y hongos fuera del tracto digestivo hacia los órganos cercanos (como la vejiga)

Por todo ello, en caso de uso crónico de IBP (que sin embargo son terapias creadas para ciclos cortos de ingesta ocasional), sería deseable:

  • asegurarse de seguir correctamente los consejos de dieta y estilo de vida destinados a reducir la acidez y el reflujo
  • evaluar con el médico, y en función del problema y de los síntomas, la relevancia real de dicha ingesta y, en consecuencia, la posibilidad de reducir la ingesta de IBP o enrarecerla en el tiempo
  • para facilitar esta reducción en el consumo de IBP, considerar el uso de otros productos, naturales y sin efectos secundarios, para regular la acidez, el reflujo y sus síntomas (por lo tanto, Gastrivox puede constituir aquí un apoyo adecuado)
  • uso de coadyuvantes de la terapia con complementos destinados a reducir los posibles impactos (mencionaremos en particular Sette+Alaquer y Deaflor)

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