Antibióticos profilácticos y cistitis

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A menudo, muy a menudo (¡demasiado a menudo!) leo testimonios donde se habla de un uso de antibióticos profilácticos (después de cada relación sexual o crónica y programada). Entiendo que aquell@s que «se someten» a este tratamiento siguen una opinión médica y una prescripción aunque la profilaxis antibiótica no sea recomendada por los expertos en cistitis recurrente ya que se trata de un enfoque terapéutico que podría ser ineficaz, peligroso y contraproducente.

Aquí algunas consideraciones sobre los efectos secundarios de la terapia antibiótica crónica:

1) «oculta» la infección al mantener bajo el recuento de gérmenes

Como sabemos, cuando se toma un antibiótico, el Ecbu (= examen citobacteriológico de orina) sale negativo. De hecho, el antibiótico mata indiscriminadamente a todas las bacterias vivas que son sensibles a él. De esta manera, en caso de cistitis recurrente, si el número de gérmenes es de 10 millones por ml, la toma de antibióticos reducirá este número sin erradicarlo por completo. No olvidemos que una sola bacteria viva presente en la vejiga puede dar lugar a una cistitis bacteriana después de 12/24h.

En conclusión, tomar antibióticos profilácticos es una solución temporal que «funcionará» durante el período de tratamiento para hacer que las infecciones urinarias reaparezcan después de haberlo terminado.

2) aumenta el daño colateral a las membranas mucosas de la vejiga y de la uretra

Es interesante entender cómo funciona el antibiótico. Ciertamente mata a las bacterias, pero al matarlas, provoca la liberación de toxinas que tienen un cierto efecto irritante en las membranas mucosas. Como el urotelio ya está dañado por la infección, la acción misma del antibiótico aumentará la inflamación de las paredes, lo que ayudará a mantener la sensibilidad al dolor y promoverá la instalación de gérmenes en las capas profundas de la membrana mucosa.

En conclusión, la terapia antibiótica profiláctica, a lo largo de su duración, ayuda a mantener e incluso aumentar, la inflamación del tejido.

3) destruye la flora fisiológica

Es un poco un «lugar común» para quienes tienen que tomar antibióticos con frecuencia y/o a largo plazo, pero siempre es útil recordar que el antibiótico no «selecciona» los gérmenes que destruye. Es una «bomba» que mata sistemáticamente a casi todas las bacterias sensibles a ello.

Esta característica tiene un efecto secundario importante: la destrucción (parcial o total cuando la toma es prolongada) de la flora fisiológica con las siguientes consecuencias:

-> Disbiosis intestinal:

– trastornos del tránsito (diarrea, hinchazón, estreñimiento, náuseas, etc.)

– caída significativa en las defensas inmunes generales del organismo- riesgo de desarrollar una micosis digestiva que es difícil de combatir como la candidiasis

-> Disbiosis vaginal:

– riesgo de infección vaginal por hongos

– riesgo de infección vaginal (Gardnerella, etc.)

– inflamación vaginal (vaginitis)

sequedad vaginal que puede hacer que las relaciones sexuales sean dolorosas (dispareunia)

4) promueve la resistencia a los antibióticos

El antibiótico mata a todos los gérmenes que son «sensibles» a él. Si una sola bacteria ha mutado haciéndose insensible al antibiótico, sobrevivirá y se multiplicará para dar lugar a una nueva colonia de gérmenes resistentes. Por lo tanto, las dosis sucesivas de antibióticos actuarán como una «selección natural» que beneficiará a las cepas bacterianas más fuertes y les permitirá instalarse permanentemente.

5) es totalmente ineficaz contra los biofilms

Los biofilms son estructuras de polisacáridos muy similares al moco. Son producidos por los gérmenes mismos que los usan como escudo. De esta manera, los gérmenes están protegidos de los leucocitos y los antibióticos y pueden permanecer en la vejiga o en la uretra (más raramente). El biofilm se comportará como un depósito de gérmenes y, ocasionalmente, liberará una cierta carga bacteriana en la vejiga. De esta manera tendremos la impresión de tener cistitis recurrente cuando en realidad se trata de la misma infección.

Hay tres cosas a tener en cuenta:

– los biofilms están presentes entre el 60 y el 80% de las enfermedades infecciosas. Este porcentaje aumenta para patologías recurrentes como la cistitis

– el tiempo entre dos «aberturas» del biofilm es variable y puede variar desde unas pocas horas hasta varios meses. Todavía no se ha establecido si los factores externos pueden influir en esta «apertura» del biofilm, pero la práctica clínica nos enseña que esto a menudo coincide con períodos de «sensibilidad» (estrés, resfriado, enfermedad, cirugía, disminución de las defensas inmunes, viaje, etc.)

– los gérmenes patógenos contenidos en el biofilm pueden ser de varias cepas cooperativas diferentes que dan lugar a diferentes resultados del Ecbu cada vez

En conclusión, los antibióticos profilácticos solo son efectivos para los gérmenes FUERA del biofilm. No tienen acción desagregante sobre el biofilm y no eliminarán la «fuente» de la IU.

6) ¡No protege tan bien!

Algunos antibióticos profilácticos se prescriben con una dosis que no tiene en cuenta la cinética de la acción del medicamento utilizado. Los antibióticos son sustancias que pasan por todo el cuerpo y se eliminan (a través de los riñones o del hígado) con diferentes velocidades dependiendo del tipo de molécula. Algunos antibióticos tienen una duración de acción de 48 horas. Más allá de este período, los gérmenes comienzan a multiplicarse libremente.Por lo tanto, es necesario asegurarse de que la molécula prescrita corresponde a su dosis correcta y viceversa.

Por ejemplo:

1 antibiótico entre los más usados por semana no es suficiente para «cubrir» toda la semana; más allá de 3 días, el riesgo de recaída de la IU regresa como si la terapia con antibióticos no existiera.

6) ¡Es peligrosa!

No es un mito, existe un envenenamiento por antibióticos. En general, la ingesta oral de cualquier sustancia implica necesariamente un proceso de metabolización de esta sustancia y luego de eliminación de los desechos producidos durante esta metabolización. Nuestro cuerpo tiene dos órganos grandes que aseguran esta eliminación: el hígado y los riñones. Cuando los desechos a eliminar se producen de forma fisiológica y en cantidades normales, los órganos de eliminación no sufren. Por otro lado, si el desecho producido no es «fisiológico» como en el caso de la ingesta de antibióticos, y si es en gran cantidad, como en la ingesta crónica, existe el riesgo de sobrecarga hepática o renal. Sumado a esto el hecho de que la intoxicación por antibióticos a menudo deja consecuencias en el funcionamiento de los órganos, entonces podemos concluir que la terapia profiláctica con antibióticos es potencialmente peligrosa.

Espero que estos elementos os sean de utilidad para profundizar vuestras consideraciones.

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