Cistitis: ¿por dónde empezar? Los conceptos básicos

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Aquí algunas nociones que te permitirán conocer y comprender ciertos conceptos básicos esenciales para cuidar de tus trastornos urológicos y/o ginecológicos de una manera natural, efectiva y sostenible.

En esta página, hemos seleccionado para ti una serie de información dividida en 6 puntos diferentes que deben leerse cuidadosamente para poder unirse al grupo Facebook Cistitis Recurrente donde se pueden hacer preguntas y encontrar el apoyo y la ayuda mutua necesarias para luchar y resuelver tu problema.

Cistitis: conceptos básicos por dónde empezar

La cistitis no siempre es una infección del tracto urinario.

Es fundamental distinguir:

cistitis bacteriana: situación en la cual los síntomas están directamente relacionados con la presencia en el tracto urinario de gérmenes uropatogénicos en grandes cantidades (= infección urinaria)

cistitis abacteriana: problema en el cual los síntomas son idénticos pero los análisis de orina no muestran una presencia bacteriana

El único examen fiable para hacer esta distinción es el análisis de orina. Las tiras reactivas de orina no son suficientes para identificar la presencia de bacterias.

Dependiendo de la naturaleza de la cistitis (bacteriana o abacteriana), las medidas preventivas que se tomarán para combatir los episodios agudos y evitar su recurrencia, por lo tanto, serán diferentes dependiendo de si están enfocadas: exclusivamente en la presencia bacteriana o en una fuerte inflamación (o ambos en algunos casos).

La D-Manosa, un ingrediente activo natural efectivo contra la cistitis bacteriana.

La D-Manosa es un azúcar natural (generalmente extraído del abedul) no asimilado por el cuerpo. Esta particularidad le da dos propiedades:

1. su impacto en el azúcar de la sangre es bajo (nulo por debajo de 0.2g/d/kg de peso), lo que le permite ser tomado por cualquier persona y en todo momento de la vida;

2. su eliminación se realiza a través del sistema urinario.

Este último punto es fundamental ya que es precisamente en el tracto urinario que la D-Manosa ejercerá una acción beneficiosa principalmente de dos maneras:

-> inhibición de la capacidad de adhesión de las bacterias patógenas

Los gérmenes patógenos involucrados en las infecciones del tracto urinario (en particular E. coli) son bacterias con fimbrias es decir que estas bacterias tienen adhesinas: pequeños filamentos con un arpón para adherirse al urotelio (membrana mucosa que se encuentra en el interior de la vejiga y de la uretra). Una vez establecidas sólidamente en la pared de la vejiga, las bacterias pueden multiplicarse causando una irritación cada vez más fuerte en las paredes vesicales y de la uretra. Esta inflamación es la causa de los síntomas dolorosos de la cistitis.

La D-Manosa formará una unión bacterias/D-Manosa más fuerte que la unión bacterias/urotelio. De tal manera:

– la D-Manosa se une a las bacterias “disponibles” para prevenir su adhesión en la pared de la vejiga

-las bacterias patógenas ya adheridas a la mucosa se separará de ella para unirse a la D-Manosa

Los gérmenes patógenos unidos a la D-Manosa se expulsarán de la vejiga de manera simple y natural con el flujo urinario.

-> restauración de la integridad de la vejiga y de las membranas mucosas uretrales

La D-Manosa es producida naturalmente por nuestro organismo y entra en la composición de la capa superior de urotelio: GAGs (glucosaminoglicanos). La función principal de esta capa de GAGs es la protección de la membrana mucosa contra la irritación.

Cuando la cistitis se vuelve crónica, la inflamación del urotelio no tiene tiempo para recuperarse completamente entre dos episodios agudos debido a una alteración/destrucción de la capa de GAGs. Esta situación aumenta la sensibilidad a las infecciones del tracto urinario y conduce a una sintomatología dolorosa más temprana y más larga.

La D-Manosa se unirá a la capa de GAGs del urotelio, lo que permitirá una mejor restauración de su integridad.

Los biofilms: primeros responsables de la cistitis recurrente

Los biofilms bacterianos corresponden a una estrategia defensiva implementada por las bacterias patógenas para que no sean alcanzados por las defensas inmunes naturales de nuestro organismo o por los antibióticos.

El biofilm puede aparecer desde la primera infección del tracto urinario.

Se trata de una matriz polisacárdica fabricada por las bacterias (de la misma especie o de varias especies cooperativas).

El biofilm maduro expulsa regularmente las bacterias patógenas en la vejiga, causando una nueva cistitis. De esta manera, parece que la cistitis es recurrente cuando, en realidad, se trata de la misma infección.

En estas condiciones, ningún tratamiento es capaz de alcanzar las bacterias encerradas en los biofilms. Por ejemplo, un antibiótico solo elimina las bacterias liberadas en la vejiga, pero no las contenidas en ellos. Es por eso que la cistitis vuelve cada vez que interrumpimos la terapia.

Para superar este problema, debemos actuar contra los biofilms.

La cistitis es un problema multifactorial

La cistitis es una patología multifactorial que tiende a ser recurrente por varias razones. Las causas en el origen de la cistitis son variables y difieren de un sujeto a otro.

Por lo tanto, es fundamental, para una lucha efectiva y duradera contra la cistitis recurrente, identificar los factores precipitantes y predisponentes para poder intervenir de forma global. De hecho, solo una estrategia personalizada que respalda todos los factores de riesgo que pueden llevar al episodio agudo prevenirán de manera efectiva y duradera las recurrencias.

También es importante especificar que si la presencia de unos biofilms patógenos es a menudo el factor predisponente y de mantenimiento de la cistitis, casi nunca es la única causa y suele estar asociado con otros factores predisponentes y/o precipitantes.

Entre los más frecuentes podemos citar:

– trastornos de tránsito: estreñimiento y/o diarrea

– variaciones hormonales: menstruación, pre-menopausia, menopausia, embarazo, postparto, anticoncepción, etc.

relaciones sexuales

– toma de antibióticos

presencia de disbiosis vaginal: alteración de la flora de Döderlein, micosis, vaginosis

– uso de compresas/tampones higiénicos

mar, piscina, sauna, etc.

irritación significativa de la membrana mucosa (cistitis abacteriana)

insuficiente ingesta de agua

vaciado incompleto de la vejiga

higiene excesiva

frío/estacionalidad

– práctica de ciertos deportes

La cistitis abacteriana (inflamatoria) es más frecuente de lo que pensamos.

La cistitis abacteriana o inflamación urotelial es un fenómeno que resulta de la irritación de la mucosa de la vejiga después de episodios agudos recurrentes, toma repetida de antibióticos, presencia de biofilms (proinflamatorios por naturaleza), orina ácida, etc. Se trata de una inflamación del urotelio y da lugar a una sintomatología dolorosa similar a la de la cistitis bacteriana pero sin la presencia de gérmenes en la orina (ECBU negativo).

En un caso como este, la terapia con antibióticos es inútil y es aconsejable apoyar la reepitelización de la pared de la vejiga a partir de su capa protectora (GAGs) para promover la restauración de su integridad y luchar contra su inflamación.

Ciertas medidas permiten, en paralelo, minimizar las agresiones sufridas por el urotelio y actuar favorablemente para reducir la inflamación:

– una dieta tendencialmente alcalina limitando: quesos y productos lácteos, carnes y pescado y favoreciendo fruta, verduras, cereales, etc.

– una eliminación de agentes oxidantes como el alcohol y el tabaco

– hidratación correcta: aproximadamente 1.5 litros de agua por día

– uso de ropa suelta y ropa interior de algodón

– ingesta diaria de un antiinflamatorio natural como la Morinda Citrifolia contenida en los productos Ausilium

La vaginitis, la micosis y la vaginosis son 3 situaciones diferentes

¡Picazón íntimo, ardor y picor… no siempre es una micosis!

Frente a una sintomatología de este tipo, hay que realizar un exudado vaginal para saber si se trata de

-> vaginitis: inflamación de la mucosa vulvo-vaginal sin infección

-> micosis: infección vaginal fúngica (a menudo Candida albicans)

-> vaginosis: infección vaginal bacteriana (a menudo Gardnerella)

Esta distinción entre inflamación o infección es fundamental para abordar el problema y obtener un beneficio rápido y duradero.

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