Cistitis postcoital: el rol de la pareja sexual

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En caso de cistitis postcoital, es fundamental asegurarse que la pareja masculina no represente una «déposito» de bacterias para evitar un circulo vicioso durante cada coito.

Cuando el coito no es protegido, sucede que las bacterias presentes en la vagina pueden subir a la uretra de la pareja, provocando así una infección masculina (uretritis o prostatitis), muy a menudo asintomática. En estos casos es la propia pareja quien se convierte en un – déposito bacteriano – fuente de infección postcoital ya que, durante la eyaculación, su esperma nos expondrá al contacto con las bacterias».

Por tanto, es importante:

– pedir a la pareja que se haga un cultivo de orina, un exudado uretral y un espermiocultivo para detectar una posible presencia bacteriana en su tracto urinario y prostático

– sugerir a la pareja tomar D-Manosa (1g al día) para evitar el posible paso de bacterias de nosotras hacia él y/o eliminar cualquier presencia bacteriana ya instalada.

Añado aquí que la coinfección de la pareja dista mucho de ser una leyenda y que, por ello, conviene insistir ante un médico refractario a la prescripción de un análisis que, aunque no muy popular, sigue siendo un método seguro y no invasivo (cultivo de esperma y de orina).

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