Cistitis recurrente, N-acetilcisteína, D-Manosa y Morinda citrifolia

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Esta semana he leído el estudio “Efficacy of N-acetylcysteine, D-mannose and Morinda citrifolia to Treat Recurrent Cystitis in Breast Cancer Survivals” («Eficacia de N-acetilcisteína, D-Manosa y Morinda citrifolia para tratar la cistitis recurrente en sobrevivientes de cáncer de mama») escrito por la Dra. Debora Marchiori y el Dr. Pier Paolo Zanello.

El estudio mostró que la terapia con antibióticos tradicional, cuando se administra en combinación con un suplemento alimenticio a base de N-acetilcisteína, D-Manosa y Morinda Citrifolia, en lugar de generar resistencia, reduce la positividad del cultivo de orina en un 87% (resultado detectado en el primero control, realizado dos meses después del final del ciclo de ingesta).
Este estudio indica, por lo tanto, la posibilidad de un nuevo enfoque para erradicar infecciones y prevenir infecciones urinarias recurrentes.
El enfoque sugerido por los investigadores también hace posible reducir la necesidad de terapias recurrentes con antibióticos, a menudo responsables de los desequilibrios en la flora vaginal e intestinal (con consecuentes fenómenos de recurrencia) y la creación de cepas bacterianas superresistentes.

La condición particularmente delicada de los pacientes es un indicador útil de cómo es posible implementar estrategias de intervención eficaces dirigidas a resolver infecciones recurrentes del tracto urinario incluso en sujetos muy debilitados como en caso de cáncer y en pacientes inmunodeprimidos.

El estudio, específicamente para resaltar mejor la seguridad y eficacia de la ingesta de los ingredientes mencionados anteriormente, involucró a pacientes con antecedentes de cáncer de mama que lograron ganar su batalla.

Cada día, en todo el mundo, muchas mujeres luchan contra un enemigo terrible: el cáncer de mama. Hoy en día, la esperanza de vida de las pacientes con cáncer de mama es muy alta, pero a menudo se ve afectada por tratamientos contra el cáncer a largo plazo.
Los tumores de mama suelen ser sensibles a las hormonas y entre las opciones terapéuticas que se usan actualmente se encuentran el tamoxifeno, los inhibidores de la aromatasa y LHRH. La disminución en el nivel de estrógeno circulante causado por esta terapia, además de conducir a una condición de menopausia, es responsable de vaginitis atrófica y de trastornos urinarios. Estos últimos se caracterizan por síntomas que van desde moderados a severos.

La deficiencia de estrógeno induce el síndrome urogenital con síntomas de sequedad vaginal, ardor e irritación, síntomas sexuales como falta de lubricación y dispareunia y síntomas urinarios como urgencia, frecuencia, incontinencia e infecciones recurrentes del tracto urinario.

El síndrome genitourinario, que se acompaña de atrofia de la mucosa de la vejiga, se caracteriza por una cistitis bacteriana recurrente y una cistitis poscoital mayoritariamente por bacterias gramnegativas.

Las bacterias uropatogénicas responsables de la cistitis en estos pacientes suelen ser Escherichia coli, Klebsiella, Shigella, Pseudomonas y pueden generar biopelículas.

El biofilm es una matriz mucopolisacárida creada por bacterias y representa un arma de defensa estratégica y efectiva contra los antibióticos y las defensas inmunitarias. Dentro de la biopelícula, frecuentemente de naturaleza polimicrobiana (que alberga bacterias y hongos), los microorganismos están protegidos y proliferan sin alteración.

Recientemente esta teoría nos ha permitido cambiar el enfoque terapéutico.

Con el fin de minimizar la cronicidad de una infección y mejorar la eficacia de los antibióticos, la profilaxis actual se basa en D-Manosa, N-acetilcisteína (NAC) y extracto de Morinda citrifolia que en conjunto tienen una potente acción antibacteriana, antiinflamatoria, analgésica e inmunomoduladora.

La D-Manosa tiene una alta afinidad con las adhesinas superficiales de E. coli (los apéndices que las bacterias utilizan para adherirse a la mucosa) y su acción, saturando las lectinas, evita la adhesión de las bacterias al urotelio.
NAC tiene la capacidad de destruir la biopelícula patógena y el extracto de Morinda citrifolia es un poderoso antiinflamatorio, inmunoestimulante y antimicrobiano.

La literatura ha demostrado un aumento en la eficacia de fosfomicina, nitrofurantoína o quinolonas cuando se asocian con NAC para destruir biofilm y reducir el número de formas bacterianas viables, respectivamente contra Staphylococcus aureus, Escherichia coli y Pseudomonaceae.

Estos resultados apoyan la perspectiva terapéutica de la asociación antibiótico/NAC, abriendo soluciones terapéuticas nuevas e importantes en enfermedades infecciosas crónicas del tracto respiratorio y urinario, ambas respaldadas por la formación de biofilm.

El estudio clínico fue observacional retrospectivo y se realizó en 60 pacientes con cáncer de mama con cistitis recurrente, tanto en menopausia fisiológica como en edad fértil.

Los 60 pacientes observados se dividieron en dos grupos. El grupo 1 incluyó 40 pacientes tratados con:

A) tratamiento antibiótico variable, dependiendo de la sensibilidad microbiana y a las dosis y por la duración prescrita por el médico

B) un suplemento alimenticio con:

-D-Manosa (500 mg)
-N-acetilcisteína (200 mg)
-Morinda citrifolia (extracto seco 300 mg)

con una sola dosis, con la siguiente dosificación:

durante 60 días 1 ampolla cada 12 horas después de vaciar la vejiga, seguida de 1 ampolla cada 24 horas durante 4 meses.

El grupo 2 incluyó 20 pacientes tratados solo con antibióticos.

Todos los pacientes en la primera visita tenían antecedentes de cistitis recurrente y tenían cultivos urinarios positivos con prevalencia bacteriana de Escherichia coli y Klebsiella.

Los análisis de cultivos, realizados a cabo de dos meses después del final del ciclo de ingesta, detectaron que el grupo 1 mostraba una reducción importante en pacientes con cultivos urinarios positivos: de 40 a 5, es decir, -87%
El grupo 2, por otro lado, mostró una reducción de solo el 10%: de 20 a 18 pacientes cultivo de orina positivo.

Es muy importante enfatizar que la eficacia de esta asociación es positiva, no solo para reducir el malestar urogenital en mujeres con cáncer de mama, sino en todas aquellas condiciones asociadas con la reducción del estrógeno circulante.
La disminución de los estrógenos circulantes conduce a cambios a nivel vaginal, vulvar, vesical y uretral, lo que daña gravemente a las mujeres y su calidad de vida (en la esfera diaria e íntima).

Por lo tanto, en pacientes más expuestos a infecciones urogenitales, como mujeres que sufren endometriosis o que están siendo tratadas con terapia hormonal continua, es importante tener un enfoque terapéutico destinado a preservar el equilibrio de la flora bacteriana vaginal e intestinal, que dura el tiempo y no causa el establecimiento de una cronicidad sustentada por biopelículas.

Matrona Sara Furno

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