Cistitis y sexualidad sin penetración

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Muchas personas se preguntan acerca de la aparición de la cistitis después de lo que se describe como excitación, estimulación o incluso un orgasmo pero sin penetración.

NB: no trataré aquí la cistitis relacionada con la «eyaculación» femenina

En esta entrada hablaremos de «contractura» y «neuralgia». Estos dos términos se refieren a dos patologías bastante distintas, pero su denominador común es su síntoma principal ya que ambos se expresan mediante dolor intenso (irradiado, palpitante o espasmo). Por lo tanto, es imposible para el paciente (o en cualquier caso, muy difícil) distinguir la contractura de la neuralgia; sin embargo, estas dos patologías interesan a diferentes órganos ya que:

contractura = dolor causado por la contracción involuntaria e inusualmente larga de varias fibras musculares

neuralgia = dolor causado por la lesión de un nervio sensorial

En el primer caso hablamos, por tanto, de una patología muscular, en el segundo de una patología nerviosa.

-> Elementos anatómicos

1) la musculatura del área perineal

El perineo a menudo se define, erróneamente, como un músculo. De hecho, es un área que encierra los diversos meatos (= orificios de salida) de la uretra, la vagina y el recto y que incluye varios músculos, divididos en dos grandes grupos en forma de triángulos:

– el triángulo anal que contiene los esfínteres anales

– el triángulo urogenital que contiene el músculo transverso, el esfínter uretral, el músculo compresor de la uretra y el esfínter uretro-vaginal [hay que tener en cuenta que el mismo músculo está involucrado tanto en la uretra como en la vagina]

2) la inervación del área perineal

La «estrella» del área perineal es el nervio pudendo.

Lo que pocas personas saben es que este nervio pudendo es una raíz de la cual «nacen» terminaciones:

– los nervios del clítoris (en la parte frontal de la vulva)

– los nervios periuretrales

– los nervios labiales (en los labios pequeños y grandes)

– el nervio perineal

– los nervios rectales (perianales)

-> Aspecto fisiológico

La emoción femenina y el orgasmo que sigue son fisiológicamente aún poco conocidos (aunque muy estudiados), pero esto es lo que sabemos sobre el desarrollo cronológico de las cosas:

– influjo de sangre en el clítoris = este último se infla y se endurece

– entrada de sangre en los labios menores = endurecimiento e hinchazón también

– lubricación de la vagina y de la vulva

Cabe señalar que durante esta fase de excitación, todos los estímulos llegan a nivel de los diversos órganos a través de los nervios mencionados por lo que se solicitan de manera significativa.

Mis diferentes lecturas me llevan a entender que el orgasmo, a menudo considerado clitoriano o vaginal, en realidad siempre es un orgasmo de clítoris algo «mecánico»:

– un aumento de la tensión muscular en todos los músculos de la zona

– una contracción (en forma de espasmos) de los músculos alrededor de la vagina

-> Conclusiones

Después de la estimulación sexual SIN penetración es «posible» llegar a tener una «crisis» dolorosa similar a la cistitis por muchas razones:

– la contracción muscular del área pélvica puede desencadenar dolores relacionados con un fenómeno de contractura de los músculos «generalmente» solicitados durante la cistitis

y/o

– los estímulos nerviosos que circulan durante la excitación y/o el orgasmo que pasan necesariamente a través del nervio pudendo, pueden desencadenar un tipo de dolor neurálgico

y/o

– la contracción muscular «aplasta» de alguna manera los nervios de la zona que también pueden dar el impulso de inicio del dolor (de nuevo del tipo neurálgico)

NB: si esta «crisis» incluye una presencia bacteriana, lo más probable es que dependa de la presencia de un biofilm patógeno o de la presencia de bacterias en las glándulas de Skene productoras del «lubricante» natural o de una higiene inadecuada de manos, lencería, etc.

Más allá de estos fenómenos, la relajación de la musculatura después del orgasmo excitación fisiológicamente conduce a una cierta urgencia urinaria que puede estar relacionada con la disminución del tono de los músculos que rodean la uretra y la vejiga.

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