Cistitis y tiroides

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Este artículo nace de una simple pregunta:

«¿Existe un vínculo entre la aparición de la cistitis y eventuales problemas de la tiroides?».

Si bien la respuesta no es ni simple ni obvia ya que cada caso es diferente y que la cistitis (como se dice muchas veces en este blog) es un problema multifactorial y diferente de un sujeto a otro, es posible establecer un vínculo causal entre los trastornos de la tiroides y la cistitis recurrente.

Disfunción tiroidea (hipo) = efectos sobre las hormonas sexuales


El primer elemento para comprender qué vincula la tiroides y la vejiga es la interacción que existe entre la funcionalidad de la tiroides y la producción, circulación y disponibilidad de las hormonas sexuales.

Aquí tomaremos el ejemplo del hipotiroidismo:

En este caso, entran en juego dos mecanismos: la producción de estrógeno (a) por los ovarios y la disponibilidad de estrógeno para el organismo (b).

a. la tiroides produce hormonas que influyen en la función hipofisaria que regula la función ovárica. En caso de hipotiroidismo, los estímulos enviados por la hipofisis a los ovarios se reducen y, como resultado, se reduce la producción directa de estrógeno. Por tanto, podemos hablar de hipoestrogenismo.

b. pero la tiroides también regula la producción de una proteína (SHBG = Sex Hormone Binding Globulin) que actúa como transportadora de estrógenos que no pueden circular libremente en la sangre (utilizan este «taxi» para moverse y estar «biodisponibles»). En caso de hipotiroidismo, por tanto, se reduce la producción de esta proteína y se reduce la disponibilidad de estrógeno circulante.

Estas alteraciones en la fisiología normal conducen finalmente a una situación que se puede resumir como «carencia de estrógenos».

Repercusiones sobre las hormonas sexuales (hipoestrogenismo) = sequedad y pérdida del trofismo de la mucosa vulvovaginal

Como ya hemos visto en este artículo sobre la menopausia y en este otro sobre la anticoncepción, la deficiencia de estrógenos (producidos o circulantes) suele ser la raíz de los trastornos ginecológicos relacionados con la pérdida de trofismo y con el crecimiento (papel que desempeñan precisamente los estrógenos en condiciones normales)

Esta reducción de la estimulación hormonal dará lugar a una modificación de las mucosas vulvovaginales que perderán gradualmente hidratación, capacidad elástica y cicatrizante.

Repercusiones sobre las hormonas sexuales (hipoestrogenismo) = Rarefacción de la flora de Döderlein

La reducción del apoyo de las hormonas sexuales provoca, paralelamente a los cambios en la mucosa, un cambio en la flora de Döderlein que tiende a escasear (menos Lactobacilos) y a perder un estado de equilibrio natural (disbiosis).

Repercusiones sobre las hormonas sexuales (hipoestrogenismo) = Pérdida de trofismo y fragilidad del urotelio

Aunque en menor medida, el urotelio vesical (la pared que recubre la vejiga y la uretra) también está influenciado por los estímulos hormonales. Así, parece normal observar una forma de adelgazamiento de esta pared (que por tanto se vuelve más frágil y sensible) en caso de caída de los niveles de estrógenos.

Rarefacción de la flora de Döderlein = Defensas inmunes reducidas

A menudo hemos aclarado y explicado, en caso de disbiosis vaginal, el «escudo» protector de la esfera urogenital se reduce.

Reducción de las defensas inmunitarias = Infecciones oportunistas facilitadas

En un contexto de reducción de la inmunidad fisiológica de la esfera urogenital, las infecciones denominadas «oportunistas» (es decir, relacionadas con gérmenes que habitualmente habitan el perineo sin causar ningún problema en condiciones de equilibrio) se presentan con mayor facilidad. Esto incluye infecciones bacterianas y fúngica, infecciones vaginales y vesicales.

Infecciones oportunistas facilitadas = formación de biofilms

En presencia de una reducción de las defensas inmunitarias, las bacterias y levaduras responsables de las infecciones oportunistas son capaces de formar más fácilmente biofilms patógenos que harán sucesivamente crónico el problema infeccioso.

Infecciones oportunistas facilitadas = terapia repetida

La aparición de episodios infecciosos agudos conduce inevitablemente a la necesidad de tratamientos (antibióticos o antifúngicos) que, a través de sus efectos secundarios, actuarán negativamente sobre la flora de Döderlein, la flora digestiva y, en consecuencia, reducirán las defensas inmunitarias creando así un efecto «círculo vicioso«.

Infecciones oportunistas + Formación de biofilms + Terapia repetida + Pérdida de trofismo y fragilidad del urotelio + Sequedad y pérdida de trofismo de la mucosa vulvovaginal = Inflamación crónica

Todos los mecanismos de «cascada» descritos anteriormente dan como resultado una situación proinflamatoria que involucra la esfera urogenital, lo que también explica por qué muchas situaciones de hipotiroidismo pueden conducir a problemas abacterianos (por lo tanto inflamatorios) crónicos.

OJO Finalmente, agreguemos que los trastornos de la función tiroidea a menudo se asocian con la premenopausia o la menopausia, lo que tiende a empeorar y amplificar todos los procesos anteriores.

Por tanto, entendemos aquí que las medidas preventivas indicadas cuando se establece un vínculo entre hipotiroidismo y cistitis deben tener como objetivo reducir el impacto tras la reducción de los niveles de estrógenos. Por lo tanto, aplicaremos un enfoque similar a ciertos casos de premenopausia con:

-> apoyo del trofismo e hidratación de las mucosas vulvovaginales

-> apoyo para la epitelización del urotelio y la preservación de su capa GAGs

-> apoyo a la flora de Döderlein

-> apoyo a las defensas inmunológicas

-> lucha contra las infecciones oportunistas y la formación de biofilms patógenos

-> reducir y calmar la inflamación

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