Contractura pélvica

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LaEl suelo pélvico

El suelo pélvico (o perineo) es un complejo conjunto de músculos ubicados en la cavidad pélvica (en la pelvis) cuya función principal es apoyar y garantizar la funcionalidad de los órganos pélvicos: vejiga, útero, vagina, recto, ano.

¿Cómo se desarrolla la contractura de la placa pélvica?

La mayoría de las personas desconocen la existencia y el funcionamiento de esta red muscular cuyo control es fisiológicamente involuntario. Desafortunadamente, debido a este control involuntario, el suelo pélvico puede desarrollar contracciones excesivas o relajaciones.

Cuando las contracciones se vuelven excesivas y se prolongan en el tiempo, se puede crear una contractura.

Entre los factores que favorecen la contractura pélvica se encuentran:

-> Algunos malas costumbres

– meter la tripa para parecer delgado

– practicar algunos ejercicios de «fitness» que solicitan el perineo (ejercicios de Kegel en particular)

– contracción pélvica en respuesta a estrés o angustia

-> Episodios recurrentes dolorosos a cargo del suelo pélvico

cistitis aguda (bacteriana y bacteriana)

– vaginitis e infecciones vaginales agudas (infecciones por hongos, vaginosis)

– hemorroides o fisuras anales

– menstruación dolorosa

-> relaciones sexuales no consensuales o dolorosas

-> incontinencia e intentos de «retener la orina» que la acompañan

-> algunos procedimientos quirúrgicos, como episiotomía, cirugía genital o uretral, radioterapia genital

Síntomas de contractura pélvica

La contractura pélvica rara vez se presenta de manera abrupta (excepto en situaciones traumáticas como accidente, cirugía, violación, etc.), es un proceso a menudo largo que se lleva a cabo durante varios meses/años y cuya sintomatología puede ser:

  • constante con una alternancia entre momentos «sordos» y fases agudas
  • más a menudo, episódico con una recurrencia y una persistencia de la molestia cada vez más prolongada a lo largo de los meses (hasta que se vuelve constante)

La contractura de los músculos de la placa pélvica comprime venas, arterias y nervios, causando dolor y fragilidad en el tejido pélvico. Por lo tanto, los mensajes nerviosos sufrirán cambios significativos que causarán una alteración de las sensaciones percibidas en esta área (dificultad del paciente para definir claramente su daño), pero también el funcionamiento de los órganos.

Como resultado, observaremos:

  • trigger points: áreas del músculo que están tensas, rígidas y muy dolorosas incluso en ausencia de estímulos y cuyo dolor se irradia a las áreas cercanas o conectadas
  • tender points: áreas donde el dolor es causado por la presión (incluso leve) pero es menos intenso, más circunscrito y no irradia

Más allá del dolor (a menudo descrito como «quemadura íntima»), la hipertonicidad pélvica puede causar síntomas:

  • urológicos: disuria (disminución del flujo urinario, intermitente, repentino, necesidad de «empujar» para el vaciado completo, pérdida urinaria post-evacuación), urgencia y frecuencia miccional, dolor urinario y vesical, cistitis tanto bacteriana como bacteriana
  • proctológicos: estreñimiento, dificultad en la defecación, dolores anales, sensación de «peso» rectal
  • ginecológicos: quemaduras vaginales, dolor, infecciones bacterianas o micóticas, vaginitis recurrente, imposibilidad de alcanzar el orgasmo, vaginismo, dispareunia

Dos subproblemas comunes de la contractura pélvica: vaginismo y dispareunia

El vaginismo y la dispareunia se caracterizan por una fuerte contractura de la musculatura perivaginal, lo que hace que la penetración sea difícil o imposible y las relaciones dolorosas y sistemáticamente seguidas por una molestia a nivel urogenital descrita como una sensación de ardor o «cocción» en la entrepierna y potenciada por la micción (paso de un líquido caliente y ácido sobre un tejido inflamado), que aparece en las horas posteriores a la relación y puede persistir varias horas o días después.

Es muy importante distinguir este marco sintomológico del de la cistitis postcoital para guiar mejor la prevención y el manejo.

Complicaciones de la contractura pélvica

Cuando la contracción de la musculatura pélvica se vuelve constante, se comprimen los vasos sanguíneos y las fibras musculares de la zona afectada, lo que puede provocar daños en las terminaciones nerviosas.

Por lo tanto, el dolor inherente a la contractura se convierte gradualmente en un dolor neuropático independiente de los fenómenos mecánicos o químicos de la zona y evoluciona de manera autónoma incluso en ausencia de estímulos.

Bajo estas condiciones, existe un círculo vicioso real ya que el dolor causa una contractura que aumenta el dolor, etc.

Dependiendo del órgano involucrado (la fibra muscular afectada), estos dolores crónicos pueden confundirse fácilmente, ya que son sintomatológicamente idénticos, con: cistitis (este es el caso de algunos casos de SVD) o vaginitis.

El diagnóstico de la contractura pélvica

Si, al leer este artículo, cree que está preocupado por este problema, debe comunicarse con un especialista para realizar una evaluación del suelo pélvico.

El diagnóstico puede ser realizado por un ginecólogo, urólogo o neurólogo, pero la evaluación y la evaluación inicial casi siempre involucran la consulta con un fisioterapeuta o partera entrenada en rehabilitación pélvica.

El diagnóstico de la contractura pélvica

Si, al leer este artículo, crees que esta problematica podría interesarte, te invito a ponerte en contacto con un especialista para realizar una evaluación del suelo pélvico.

El diagnóstico puede ser realizado por un ginecólogo, urólogo o neurólogo, pero la evaluación y la evaluación inicial casi siempre involucran la consulta con un fisioterapeuta o matrona especializados en rehabilitación pélvica.

La evaluación debe incluir:

  • una observación visual del área genitouretral

Puede identificar cualquier enrojecimiento, abrasiones, cicatrices o anomalías anatómicas (uretra demasiado baja o demasiado alta, vestíbulo vaginal estrecho, etc.).

Con motivo de esta observación, el especialista probablemente pedirá que se contraiga y libere el área genital (para contener la orina y luego «empujar») para evaluar visualmente la actividad motora voluntaria del suelo pélvico.

  • una evaluación manual de la musculatura

Se practica cada vez más con la ayuda de sondas y es una pena porque la evaluación manual sigue siendo más precisa y eficaz.

En práctica, el especialista, al insertar los dedos en la vagina, examina el grosor de los haces musculares y sus reacciones al estiramiento.

  • una evaluación de la sensibilidad al dolor

El especialista evaluará el área vulvo vestibular (a través del Swab Test) y la elevación de los haces musculares del ano mediante digitopression vaginal.

NB: el examen urodinámico, que también informa de una contracción muscular excesiva durante la micción, es un buen complemento para una evaluación completa del suelo pélvico.

Soluciones para combatir la contractura pélvica

Aquí es importante enfatizar que antes de implementar cualquier enfoque que tenga como objetivo actuar sobre la musculatura pélvica, es necesario tener a mano un diagnóstico de certeza para no arriesgarse en su gestión, agravando o complicando otra situación.

En caso de probada contractura pélvica, la relajación de la musculatura pélvica permite una reducción del dolor y la reanudación de la funcionalidad fisiológica de los órganos afectados de una manera cada vez más significativa y prolongada a medida que avanza el trabajo de liberación.

El tratamiento de la contractura pélvica incluye una serie de técnicas, herramientas y ejercicios de rehabilitación que se recomiendan practicar con el asesoramiento de un profesional (matrona o fisioterapeuta).

Actualmente, cada vez más profesionales de rehabilitación saben de problemas de contractura y de su cuidado. Si tienes dificultades para encontrar un especialista, de mientras puedes seguir algunos ejercicios y masajes domésticos como se indica en este otro artículo.

Por último, tomar ciertos suplementos dietéticos como Etinerv, D-Magnesio y Ausilium Forte puede ser un excelente soporte coadyuvante para la gestión gracias a sus acciones miorrelajante, neuromoduladora, antiinflamatoria y de soporte del tejido nervioso.

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