Disbiosis de la microbiota, ¿es posible diagnosticarla?

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Ya lo hemos definido en otro artículo, que la disbiosis es lo contrario de la eubiosis: es decir, una alteración del sutil equilibrio que existe entre la microbiota intestinal y el huésped pero también entre las distintas colonias (bacterianas, fúngicas y virales) de la propia microbiota.

En situación fisiológica, las poblaciones que componen la flora digestiva viven en buena armonía y en sinergia. Unos son más numerosos, otros minoritarios, comparten «el espacio disponible» (los 7 metros de intestino) según sus propias necesidades de condiciones ambientales favorables e interactúan entre sí y con el huésped, en particular realizando funciones biológicas absolutamente esenciales (producción de ciertas vitaminas, digestión y metabolización de ciertos nutrientes por citar dos ejemplos).

Cuando se establece la disbiosis, por lo tanto, puede tomar muchas formas:

  • crecimiento excesivo de ciertas colonias bacterianas o fúngicas
  • rarefacción de ciertas cepas bacterianas o fúngicas
  • agotamiento general de todos los microorganismos
  • desplazamiento de parte o de la totalidad de la microbiota en un área atípica para ella
  • una situación mixta de las anomalías anteriores

Por ejemplo:

  • la candidiasis intestinal es una proliferación excesiva de Candida albicans
  • SIBO metano corresponde a un «ascenso» de la microbiota cólica hacia el intestino delgado asociado a un sobrecrecimiento de determinadas cepas bacterianas

Entendemos por tanto que no existe un único tipo de disbiosis sino muchas disbiosis, diferentes entre sí por las características según las cuales se altera y se ubica la microbiota.

Sabiendo que el camino que toma este desequilibrio viene determinado por una serie de parámetros como las particularidades individuales del sujeto (edad, sexo, contexto hormonal, «huella» previa de la microbiota, etc.), el contexto en el cual ocurre y se desarrolla la disbiosis (tiroiditis, intoxicación alimentaria, parasitosis, etc.), los factores que llevaron a la disbiosis (antibióticos, terapia antifúngica, estrés, trauma, etc.);

y sabiendo que el número de especies de microorganismos que habitan en el intestino ronda el millar;

parece obvio que las posibles recombinaciones de la microbiota son extremadamente numerosas (por no decir infinitas).

Por lo tanto, podemos concluir que no solo la disbiosis no es única, sino que incluso cada individuo desarrolla su propia disbiosis.

En resumen, los reordenamientos disbióticos de la microbiota son tan diversos cuanto los casos de disbiosis.

A cada paciente “SU” disbiosis

Caracterización de la disbiosis: ¿es posible?

Es importante destacar aquí cuánto ha avanzado la ciencia en cuanto al conocimiento de la microbiota en las últimas décadas. Sin embargo, este conocimiento es aún muy superficial. Muchos mecanismos siguen siendo desconocidos y la dinámica vinculada a la eubiosis y a la disbiosis de la microbiota es tan variable e individual (por las razones descritas anteriormente) que no existe actualmente una posibilidad fiable para evaluar claramente las características de la disbiosis.

Si bien es legítimo y coherente investigar en esta dirección para saber “qué tenemos exactamente” y si bien el diagnóstico de “disbiosis” es una especie de gran cajón, esto resulta muy frustrante para el paciente que, al no tener un diagnóstico “final”, no se siente tomado en serio; el camino hacia el diagnóstico actualmente no es un camino deseable.

De hecho, las pruebas y exámenes disponibles (análisis de sangre, orina, heces) son valoraciones poco fiables, no reembolsables y cuya interpretación muchas veces queda en manos del profesional que (perdón por la expresión) hace lo que quiere con ello…

¿Cómo actuar sin diagnóstico?

Por las razones mencionadas anteriormente, un “buen” consejo en caso de Síndrome del intestino Irritable/disbiosis digestiva sería simplemente trabajar de forma individual y personalizada en las siguientes direcciones:

– manejo de los síntomas

restauración de un tránsito regular

– reducción de la inflamación de la pared intestinal

– prevención de la hiperpermeabilidad intestinal

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