Disbiosis digestiva, Síndrome del intestino irritable e hiperpermeabilidad intestinal: ¿cómo restablecer el equilibrio?

Spread the love

En este artículo abordaremos el delicado (y muy subjetivo) tema del manejo de uno de los trastornos más comunes (20% de la población) pero de los más complejos (variabilidad individual+++) que existe: el Síndrome del intestino irritable.

Para facilitar la escritura, hemos tomado como ejemplo un caso de SII que surgió y se cronificó debido a una disbiosis intestinal y resultó en un Síndrome de porosidad intestinal (que no siempre es el caso).

En tal contexto, es importante ser conscientes de que el problema actual es la culminación de una serie de reacciones en cascada. Para volver al equilibrio será necesario, por tanto, actuar tanto sobre las consecuencias cuanto sobre las causas, lo que requiere tiempo, paciencia, un método de gestión progresivo y gradual (por etapas, por tanto con objetivos específicos en cada fase) y, sobre todo, personalizado.

Identificar las fuentes

El SII surge sobre todo de una causa exógena -> uno o varios factores que han inducido una irritación repetida y prolongada de la pared intestinal que, con el tiempo (a veces unos días si el estímulo es intenso, a veces varios meses si se trata de una irritación más moderada) se inflamará. Esta inflamación, una vez establecida, se vuelve crónica debido a procesos de «autoalimentación» en los tejidos de la mucosa (en particular: liberación de mediadores inflamatorios) y la constante solicitación de la luz intestinal para transportar y digerir bolos y absorber nutrientes.

Siempre que sea posible, es necesario ante todo volver a la raíz inicial del problema y comprender cuáles fueron las causas principales de la irritación. A menudo, encontramos en la historia del sujeto una intoxicación alimentaria, un consumo importante de terapias (antibióticos en particular), una dieta muy desequilibrada, un consumo importante de sustancias tóxicas (comida basura, tabaco, alcohol, drogas, etc.), estrés muy importante, un viaje o cualquier otro evento que provoque un desequilibrio repentino de eubiosis intestinal (= equilibrio microbiota).

Si este factor aún existe, será fundamental manejarlo para, al menos, controlarlo, y si es posible eliminarlo.

NÓTESE BIEN

No es posible definir aquí un manejo «estándar» ya que dependerá del sujeto. Lo que es importante recalcar es que cada factor de riesgo puede y debe encontrar una solución adecuada.

Apagar el fuego como prioridad

Una vez analizado el problema del sujeto, identificadas las causas primarias de la inflamación y haberlas controladas, es posible abordar el factor que mantiene el SII: la inflamación.

Es importante precisar aquí que el componente inflamatorio es responsable de buena parte de los síntomas dolorosos del SII pero también de su evolución hacia complicaciones como la espasticidad intestinal (desregulación del peristaltismo), episodios de diarrea aguda o estreñimiento crónico, dolor crónico y contractura muscular. Cuando estos “sobreproblemas” se instalan, se establece gradualmente un efecto de “círculo vicioso” del cual es difícil salir. De ahí la importancia de actuar eficazmente contra el componente inflamatorio con un abordaje multifactorial lo antes posible:

-> minimizar la irritación de la mucosa:

Se trata simplemente de adoptar una dieta que no contenga sustancias que puedan (mecánicamente o químicamente) irritar la pared del enterocito. Desde este punto de vista, los enfoques son infinitos, pero el núcleo común de toda buena gestión nutricional sigue siendo la elección de materias primas y métodos de cocción que deben ser lo más naturales posibles (se debe dar prioridad a no privarse de grupos de alimentos o nutrientes sino a la reducción drástica de todo lo que es industrializado). Dicho pragmáticamente: cuanto más se parezcan tus comidas a las de nuestros abuelos, mejor.

Este punto se correlaciona, por supuesto, con la necesidad de regularizar el tránsito.

-> bloquear los procesos inflamatorios que se producen en los tejidos de la pared intestinal

Esto es posible a través de dos vías metabólicas:

– reducir el reclutamiento de mastocitos (los mastocitos son las células inmunitarias responsables de la primera “señal de alarma” inflamatoria)

– bloquear o reducir la producción de los famosos mediadores de la inflamación como las citocinas, la histamina* o incluso el TNF-alfa

-> actuar en paralelo contra los procesos alérgicos

La inflamación de la pared intestinal en el SII es, por varias razones, similar a una reacción alérgica. Particularmente porque* la histamina es el «conductor» de muchos de los procesos biológicos que subyacen a esta inflamación. Por lo tanto, es posible intervenir masivamente sobre este componente alérgico para coadyuvar la intervención antiinflamatoria (que al mismo tiempo permite mejorar la tolerancia hacia los alimentos).

OJO

Olvidé decir aquí que los probióticos tienen un importante efecto antiinflamatorio que se puede aprovechar en esta fase. Nuevamente, dependiendo del tema y el tipo de disbiosis que se esté gestionando, el uso de probióticos puede usarse como primer abordaje o posponerse para una fase posterior (por ejemplo, no se recomienda en caso de SIBO).

De una manera más pragmática, me permito dejar algunas indicaciones de dosificación:

-> para reducir la irritación: Ausilium Tisana +/- Enterosgel

-> para bloquear procesos inflamatorios: Pealen + Nonidea

-> para minimizar el componente alérgico: Benefit Q, Alaquer o Cistiquer (a definir caso por caso)

-> por sus acciones antiinflamatorias locales: Deaflor y/o Lenicand

Reparar la pared

Yo suelo decir que el albañil no se pone a reconstruir la casa si está ardiendo, con el intestino es lo mismo: la «reparación» de la pared de enterocitos solo se puede hacer una vez que la irritación y la inflamación estén bajo control y reducidas o incluso bloqueadas (de ahí los 2 puntos anteriores).

Por «reparación» de la pared intestinal entendemos: restauración de su integridad -> es decir, la reanudación de la funcionalidad óptima gracias a la restauración de la permeabilidad fisiológica. En otras palabras, se trata de estrechar los lazos entre las células (enterocitos) que forman la barrera intestinal. De esta forma, la mucosa recupera su capacidad de «filtrar» y sólo deja pasar los nutrientes realmente importantes y necesarios para el organismo = interrupción del síndrome de hiperpermeabilidad.

Por esta intervención, la L-glutamina ha sido aclamada durante años como la panacea de los principios activos. Sin embargo, ahora sabemos que su efectividad está en duda y que ciertos estudios han señalado un potencial riesgo oncológico. Por lo tanto, se desaconseja el uso de esta suplementación cuando sabiendo que otros principios activos son más seguros y mucho más efectivos.

Para restaurar la integridad de las conexiones entre las células y encontrar una función óptima de «barrera» de la mucosa intestinal, recomendaría sin duda PEALEN -> un complemento alimenticio a base de PEA (Palmitoiletanolamida). En realidad, este principio activo tiene múltiples propiedades pero aquí podemos destacar dos acciones principales frente al Síndrome de hiperpermeabilidad intestinal:

1) la PEA restablece los vínculos estrechos entre los enterocitos (= células que forman la barrera intestinal). Al restaurar la integridad de las conexiones, los espacios intercelulares recuperan una dimensión fisiológica normal, lo que impide el paso de sustancias no aptas para el organismo. La absorción intestinal recupera entonces su funcionalidad y desaparece el exceso de permeabilidad.

2) la PEA también actúa directamente contra el reclutamiento local de mastocitos = es decir, previene y reduce la «llamada» de las células inmunitarias responsables de los procesos de liberación de mediadores inflamatorios. De esta forma, la suplementación con PEA reduce los fenómenos inflamatorios pseudoalérgicos que se producen en la pared intestinal cuando las “toxinas” abandonan la luz intestinal por exceso de permeabilidad.

Por lo tanto, un ciclo de toma de PEALEN (idealmente asociado con Nonidea) permite:

-> limitar los procesos alérgicos

-> reducir la inflamación

-> aumentar la competencia inmunológica local

-> restaurar la integridad de la pared intestinal

Volver a pintar las paredes

Siempre en la metáfora de la casa en llamas, si imaginamos que la pared intestinal es la pared de la casa, la microbiota que la recubre sería la pintura!

Para volver a pintar las paredes, por supuesto, primero se debería:

  • dejar de avivar el fuego (controlar las causas + regular el tránsito)
  • extinguir el fuego (actuar contra la inflamación)
  • reconstruir la pared (restaurar su integridad)

Es por eso que la llamada «restauración de la microbiota» solo se puede hacer después de haber superado los 3 pasos anteriores y será mucho más fácil y rápido en este contexto.

Para ello utilizaremos la dieta y la suplementación con probióticos y prebióticos como Deaflor, Lenicand o Ausilium Flora.

Deja una respuesta