El misterio de la vulvodinia Parte II

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El reto del tratamiento

Aliviar los síntomas de la vulvodinia puede ser un desafío porque ningún tratamiento funciona para todas las mujeres. 

De hecho, un método que funciona bien para una mujer puede ser ineficaz para otra. La paciente debe trabajar estrechamente con el profesional de la salud para encontrar la mejor terapia para ella.

Las opciones de tratamiento incluyen la rehabilitación del suelo pélvico a través de relajación, respiración, toma de conciencia y ejercicios propioceptivos; rehabilitación de los músculos del suelo pélvico (terapia física del suelo pélvico con biofeedback y/o TENS); farmacoterapia tópica y oral; bloqueos nerviosos locales; y, como último recurso, la cirugía.

• la reeducación y la rehabilitación de los músculos del suelo pélvico realizadas con o sin la ayuda de herramientas como el biofeedback y la TENS ayudan al paciente a aprender a controlar los síntomas mediante la modificación de las funciones corporales normales. Hacer ejercicio para fortalecer y relajar la región pélvica puede ayudar a reducir el dolor en el área pélvica. Los ejercicios se realizan generalmente dos veces al día. En el biofeedback, una pequeña sonda vaginal proporciona datos sobre la efectividad del tratamiento. El alivio de los síntomas y del dolor con este tipo de abordaje se obtiene después de varios meses.

• los anestésicos tópicos, particularmente la lidocaína tópica, pueden reducir el dolor si se aplican al menos 20 minutos antes de que el paciente tenga actividad sexual. Según un estudio, del 36% al 76% de las mujeres que tenían dificultades para tener relaciones sexuales, lograron tenerlas después del uso de lidocaína tópica. Sin embargo, el paciente debe ser consciente de varios problemas asociados con el uso de lidocaína tópica. Debido a que puede causar entumecimiento en el pene, la pareja del paciente debe usar un condón. Además, el sexo oral debe evitarse cuando el paciente utiliza esta terapia. Se debe enfatizar que el uso excesivo de lidocaína conlleva riesgos de toxicidad. Se debe enseñar a las mujeres cómo reconocer los signos y síntomas de toxicidad por lidocaína que incluyen efectos en el sistema nervioso central (confusión, agitación, ataxia, alteraciones de la visión, pérdida de la audición) y efectos cardiovasculares como la bradicardia.

• también están disponibles varias cremas tópicas que contienen medicamentos como gabapentina, amitriptilina, ketoprofeno, ketamina y baclofeno u hormonas como estrógeno y testosterona. El uso de aplicaciones tópicas en pacientes puede evitar reacciones adversas asociadas con la administración oral.

• los medicamentos orales recetados para el dolor neuropático son efectivos para algunos pacientes. Estos incluyen antidepresivos tricíclicos y fármacos antiepilépticos.

• la inyección local de toxina botulínica tipo A (BTX-A) interrumpe las señales de dolor y proporciona alivio a corto plazo (a veces incluso a largo plazo para algunas mujeres).

• una solución que puede ayudar a las mujeres que no responden a otras intervenciones es el «bloqueo nervioso», que consiste en suspender temporalmente la transmisión del síntoma doloroso mediante inyecciones locales basadas en anestésicos.

• se puede considerar la cirugía para extirpar el tejido que causa molestias (vestibulectomía) del vestíbulo vaginal si otros tratamientos fallan. No se recomienda para mujeres con vulvodinia generalizada.

Otras medidas

Es importante enseñar a las mujeres a evitar actividades y productos que puedan provocar dolor como:

• ropa interior sintética, medias, vaquero ajustado. La ropa de algodón es la mejor. Aquellos que sufren de vulvodinia deben quitarse el bañador mojado lo antes posible y evitar nadar en piscinas con mucho cloro.

• duchas vaginales y espray.

• productos perfumados y otros productos químicos potencialmente irritantes presentes tanto en los jabones como en la ropa (por ejemplo, suavizante). Hay que preferir siempre un jabón de pH neutro.

• toallitas y toallas. Las mujeres deben usar las puntas de los dedos para lavar suavemente la vulva y taponar (sin frotar) el área para secarla o usar un secador de pelo para minimizar el contacto directo.

• actividades que ejercen presión directa sobre la vulva como ciclismo, equitación, spinning, zumba y pilates. Se deben evitar los ejercicios como sentadillas, fortalecimiento muscular de las extremidades inferiores y todo lo que incluya una presión excesiva en el área pélvica. Se recomiendan gimnasia suave, estiramientos, yoga y caminata.

• cremas antifúngicas o esteroides que pueden exacerbar los síntomas. Si los síntomas persisten o se intensifican, los pacientes deben comunicarse con su médico para hablar sobre otras opciones de tratamiento.

• enseñar a los pacientes a evitar las cataplasmas calientes prolongadas mientras un bidé de 5 a 10 minutos en agua caliente dos veces al día puede ser relajante. Después de bañarse o lavar el área genital, las mujeres con vulvodinia deben aplicar una capa fina de crema hidratante en la vulva para mantener la hidratación.

• otros elementos de riesgo podrían ser los cambios de temperatura, capaces de desencadenar contracciones musculares involuntarias. Las excursiones a las montañas altas, bañarse en agua demasiado fría, la exposición a temperaturas frías podrían empeorar los síntomas y deben abordarse con la protección adecuada.

La aplicación de un cataplamsa de gel frío o hielo triturado en una bolsa de plástico sobre la vulva puede ayudar a aliviar el dolor ardiente después del coito. Es importante que los pacientes envuelvan el gel o la bolsa en un paño blando y eviten el contacto prolongado para evitar la congelación de los tejidos delicados.

Algunas mujeres notan que tomar ciertas sustancias como la cafeína, los alimentos procesados o el azúcar, empeoran los síntomas. En este caso, se puede intentar eliminar un tipo de alimento a la vez para determinar si hay una regresión de los síntomas.

Efectos psicológicos y sociales

Según Goesling, Clauw y Hassett, entre el 30% y el 60% de las pacientes con dolor persistente también sufren depresión. 

Como se mencionó anteriormente, algunos medicamentos utilizados para tratar la vulvodinia también ayudan a tratar la depresión. Se pueden recomendar otras medidas para el tratamiento de la depresión como la terapia con un psicoterapeuta.

Las mujeres con vulvodinia a menudo reportan niveles más altos de estrés y frustración, principalmente debido al impacto del dolor en su vida sexual así como a sentimientos de inadecuación y baja autoestima. La terapia cognitiva conductual puede ayudar a las pacientes a hacer frente a la ansiedad relacionada con el dolor de la vulvodinia.

La terapia cognitiva conductual consiste en tratamientos de asesoramiento que ayudan a las personas a comprender la relación entre sus pensamientos y su patología. Este tratamiento ayuda a las pacientes a identificar patrones de pensamiento negativos o destructivos y los reemplaza con perspectivas positivas y expectativas realistas. Un estudio mostró que las mujeres con vulvodinia sometidas a terapia cognitiva conductual presentaron una reducción del 21% al 38% de los síntomas de dolor.

La terapia sexual puede ser una oportunidad para que las parejas explen actividades sexuales alternativas y se apoyen recíprocamente.
Comunicación, educación y apoyo
Las mujeres deben ser constantes y decididas a trabajar con el profesional de la salud para encontrar la terapia más adecuada para ellas. Puede suceder que algunos enfoques y terapias no sean decisivos de inmediato; es necesario tener una cierta continuidad para seguir el camino indicado y confiar en el referente en caso de que sea necesario modificar hábitos y planes terapéuticos. El tiempo promedio necesario para obtener los resultados deseados es de alrededor de 6-9 meses. La educación continua, la escucha y el apoyo son elementos cruciales que pueden contribuir significativamente a mejorar el bienestar psicofísico.

Fuente:
Iglesia C. Clinical manifestations and diagnosis of localized vulvar pain syndrome (formerly vulvodynia, vestibulodynia, vulvar vestibulitis, or focal vulvitis). 2016

Stewart EG. Treatment of vulvodynia. 2016

Sadownik LA. Etiology, diagnosis, and clinical management of vulvodynia. Int J Womens Health. 2014

Matrona Sara Furno

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