Evaluación del suelo pélvico y del pélvico-perineal: ¿para quién? ¿por qué? ¿cómo?

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«Hola a todos, me gustaría saber de mujeres que han consultado a una partera o a un fisioterapeuta especializados en el suelo pélvico. Tengo cistitis recurrente desde hace varios años y todavía una molestia en la uretra, incluso cuando no estoy con una IU es como si estuviera contraída. Al leer los artículos del blog sobre el Síndrome Vulvo-Vestibular y la Contractura Pélvica, pensé en eso… ¿Tengo que pedir una cita con una partera especializada en eso o lo hacen todo? Como funciona vamos…Gracias». Pregunta publicada en nuestro grupo Facebook.

¿Para quién?

Se puede ofrecer una evaluación del suelo pélvico a cualquier persona que padezca trastornos pélvicos crónicos (durante más de 6 meses) y cuyo objetivo principal es detectar y prevenir posibles daños musculares o nerviosos al perineo.

¿Por qué?

La evaluación del suelo pélvico (o evaluación pélvico-perineal) es un paso importante en el diagnóstico del paciente con trastornos pélvicos crónicos (de todo tipo) porque permite evaluar la situación, más allá del posible componente infeccioso y/o inflamatorio de estos trastornos, y la posible implicación de un componente:

  • muscular: alteración de la funcionalidad normal de uno o más de los haces musculares del perineo
  • neurológico: alteración de la transmisión del mensaje nervioso entre las terminaciones nerviosas y el cerebro

NB: aquí es fundamental especificar que estos dos componentes pueden modificarse individualmente o simultáneamente. En otras palabras, puede existir un problema muscular sin alteración neurológica y viceversa; pero también es posible enfrentarse a una situación en la cual la conducción del mensaje nervioso y la funcionalidad muscular están alteradas.

¿Cómo?

La consulta de un especialista del suelo pélvico (fisioterapeuta o partera) se realiza, idealmente, con prescripción médica y procede de la siguiente manera:

-> elegir un profesional del suelo pélvico entrenado y especializado

-> visita de evaluación inicial (una o varias veces, según el caso y el profesional) durante la cual el profesional realizará una evaluación y una prueba de:

– tonicidad pélvico-perineal = componente muscular

– Síndrome vulvo-vestibular (vulvodinia y vestibulitis) = componente neurológico

Concretamente

La evaluación del tono muscular se realiza a través de un primer examen interno (parecido al ginecólogico) para evaluar la flexibilidad de los tejidos, si hay diferencias en el lado izquierdo/derecho, por ejemplo, luego una prueba con una sonda o manual donde mediremos la fuerza, velocidad y coordinación de la contracción y la relajación de los músculos.

La detección del Síndrome vulvo-vestibular en sus diferentes formas se describe muy bien aquí.

-> Según los resultados de estas primeras evaluaciones, es el propio terapeuta quien propondrá (si es necesario) una atención adaptada que se basará en la configuración de:

  • Consultas en ambulatorio

Es muy importante especificar que el uso de una sonda vaginal es útil pero no indispensable (a veces es preferible una visita y la manipulación manual/digital) en caso de problemas musculares o neurológicos.

La sonda, cuando se usa, tiene diferentes funciones porque puede hacer «trabajar» los músculos (problema muscular) o simplemente enviar ondas cuya frecuencia actua de manera diferente sobre las terminaciones nerviosas (problema neurológico).

En cualquier caso, el uso de un dispositivo NO DEBE ser el 100% de la gestión del problema y también deben proporcionar ejercicios (gimnasia en suelo) y masajes para completar.

  • Consultas a domicilio

La consulta en el ambulatorio debe extenderse obligatoriamente mediante «ejercicios» diarios, nuevamente con o sin sonda (con un dispositivo que se puede comprar o alquilar en este caso). Estos ejercicios deben definirse con el profesional que nos ayuda y a quien, a menudo, se le debería preguntar al respecto porque, por falta de tiempo o hábito, es frecuente que no proponga espontáneamente esta integración aunque importante.

Atención: los ejercicios dirigidos a una intervención muscular deben adaptarse a cada caso. En particular, ante un problema de hipertonicidad del suelo pélvico (contractura), está contraindicado practicar ejercicios de refuerzo, generalmente propuestos después del parto. Por el contrario, intentaremos obtener una relajación de la musculatura a través de una intervención adaptada.

=> Para recibir más información sobre el manejo y las técnicas terapéuticas en caso de disfunciones musculares del suelo pélvico aquí

Por todas estas razones, os recomiendo consultar a una partera, cuya formación y adorbaje al suelo pélvico son más completos y tienen en cuenta al mismo tiempo la musculatura y la inervación (el fisioterapeuta, incluso muy bien formado, se centra principalmente en un trabajo centrado sobre el componente muscular).

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