Guía práctica para afrontar micosis agudas y micosis recurrentes

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Candida Albicans: la principal causa de micosis vulvovaginal (candidiasis vaginal)

Como ya hemos comentado en varios artículos, el entorno vulvovaginal es un ambiente cuyo equilibrio depende de muchos factores, los más importantes son:

  • El pH: que debe seguir siendo ácido.
  • La hidratación y el trofismo de las mucosas: que si se mantienen dentro de los parámetros óptimos, son factores favorables para el crecimiento de una flora equilibrada y evitan la irritación y la inflamación.
  • La flora: que es una población heterogénea compuesta por varias cepas bacterianas, fúngicas y virales.

Esta flora fisiológica, llamada flora de Döderlein, contiene en particular cepas de hongos, entre las cuales la más famosa es la Candida Albicans. Esta levadura reside en el entorno vulvovaginal de forma totalmente normal y representa una parte minoritaria de la flora total, sobre todo porque son los lactobacilos los que dominan el ecosistema y mantienen así las demás colonias de microorganismos (de todo tipo) en proporciones más modestas.

Una alteración de este equilibrio puede permitir que Candida Albicans prolifere en exceso, convirtiéndose así en un verdadero agente patógeno responsable de la micosis vulvovaginal o candidiasis.

Los síntomas de la micosis vulvovaginal

Cuando la proliferación de Candida Albicans provoca un desequilibrio (disbiosis) en la flora y se vuelve dominante en relación con otros microorganismos, en particular en detrimento de los lactobacilos, los síntomas más comunes son:

– Picazón vulvar y/o vaginal

– Ardor en la vulva y/o el vestíbulo y/o la cavidad vaginal

– Una secreción blanca, espesa y pesada (una textura similar a la ricotta)

– Ardor al orinar

– Disapreunia (dolor o molestia durante y/o después de las relaciones sexuales con penetración)

– Enrojecimiento e hinchazón de la vulva

¡Ojo!

Aunque los síntomas anteriores parecen ser fácilmente identificables y reconocibles, es esencial realizar un exudado vaginal sistemático cuando se sospecha de una micosis.

De hecho, no es tan raro encontrarse con situaciones totalmente típicas desde el punto de vista sintomatológico y que, sin embargo, están relacionadas exclusivamente con un componente inflamatorio como por ejemplo una vaginitis.

Por lo tanto, el exudado vaginal es el examen más importante para un diagnóstico preciso y una orientación clara del tratamiento, según se trate de una vaginitis, una micosis por Candida Albicans, una micosis por otra cepa fúngica o una vaginosis bacteriana.

¿Cómo actuar?

Este es un “paso a paso” a seguir ante los primeros signos de micosis aguda:

  • Tomar una muestra vaginal tan pronto como sea posible:

Este examen no requiere una consulta especializada, puede realizarse directamente en el laboratorio o incluso con una autotest en casa, con una simple prescripción médica y tarda unas 48 horas en obtener un resultado completo.

  • A la espera de los resultados del exudado vaginal:

– Actuar contra los síntomas más desagradables (picocazón, ardor, hormigueo) mediante medidas destinadas a calmar la inflamación. Por ejemplo, con la aplicación de una crema calmante, emoliente e hidratante, compatible con la aplicación en las mucosas por supuesto y sin ningún principio activo antifúngico médico*.

Esta intervención local puede co-ayudarse con una suplementación oral de principios activos antiinflamatorios naturales como la quercetina.

– Apoyar a las colonias de Lactobacillus de la flora Döderlein con el uso de probióticos locales y orales.

– Fortalecer el sistema inmunológico fisiológico a través del uso de un inmunoestimulante.

*Si esta crema contiene un ingrediente activo que pueda inhibir el crecimiento de la Candida Albicans, de forma natural y sin efectos secundarios (como la Lactoferrina), sería ideal.

  • Una vez que los resultados del exudado vaginal hayan llegado, consultar al médico para poner en perspectiva los síntomas y los resultados.

¿Y si la micosis se repite?

La micosis genital afecta a cerca del 75% de las mujeres al menos una vez en su vida. Se trata de una cifra enorme si se tiene en cuenta que este problema será recurrente en 1 de cada 3 casos.

Es importante analizar aquí las causas de esta cronificación de un problema inicialmente «banal». Entre los factores de riesgo de reincidencia, podemos citar:

  • En primer lugar, la «negligencia» del tratamiento que casi siempre se basa en un diagnóstico sintomático (sin exudado vaginal), en una terapia de dosis única prescrita a ciegas o, muy comúnmente, en la automedicación con administración irrestricta de antifúngicos (que son, sin embargo, medicamentos) en las farmacias.
  • La contaminación de la pareja también suele estar implicada, aunque se subestima mucho.
  • Uso de terapias con antibióticos (por ejemplo, para la cistitis asociada a la micosis).
  • Menopausia.
  • Anticonceptivos inadecuados.
  • Disbiosis intestinal elevada por trastornos del tránsito o por causas iatrogénicas.
  • Resistencia de la cepa fúngica a las terapias estándar (más común de lo que se piensa).

Aunque es posible que la dieta, y en particular el consumo de azúcares rápidos, influya en la microbiota intestinal, no es posible que este parámetro por sí solo sea un factor de riesgo de micosis vulvovaginal.  Por tanto, iniciar una dieta restrictiva puede ser interesante como ayuda de una estrategia más amplia, pero no está indicado como enfoque resolutivo.

Por lo tanto, en el caso de las recidivas, es fundamental preguntarse primero por las causas, los factores predisponentes y precipitantes de los episodios agudos para poder definir una estrategia de gestión personalizada que abarque tanto el manejo de los episodios agudos como de los factores subyacentes responsables de los mismos.

Más allá de esta necesaria individualización de la gestión, se recomiendan intervenciones «estándar» prolongadas:

  • Evitar la irritación local (roces, lencería sintética, compresas o absorventes de material sintético, ropa ajustada, ciertas prácticas deportivas, mantener el traje de baño mojado, étc.).
  • Apoyar y reforzar la flora fisiológica mediante la suplementación oral y la aplicación local de probióticos.
  • Inhibir de forma natural el crecimiento de la Candida Albicans gracias a principios activos naturales como la Lactoferrina.
  • Fortalecer el sistema inmunológico.
  • Disgregar cualquier biofilm maduro y/o inhibir la formación de microorganismos que promueven la recurrencia del problema.
  • Calmar las mucosas y facilitar el retorno al trofismo, la elasticidad y el confort fisiológico.

En resumen…

Para poder afrontar estas problemáticas, el consejo Deakos es:

Micosis aguda

– Ausilium Lavanda: 1 aplicación en días alternos durante 1 semana

– Lenicand: 1 comprimido, a mediodía y por la noche, con las comidas

– Lenicand Crema: 1 a 2 aplicaciones al día (1 gramo por aplicación).

Infecciones fúngicas recurrentes

– Ausilium Lavanda: 1 aplicación, en días alternos, durante la primera semana; después, 1 aplicación por semana durante las 4 semanas siguientes

– Lenicand: 1 comprimido, mañana y noche, con las comidas

– Lenicand Crema: 2 aplicaciones al día durante la primera semana; 1 aplicación al día durante las semanas siguientes (1 gramo por aplicación).

– Femelle: 1 comprimido, en días alternos, acostada, a partir de la segunda semana.

– Gyno-canestest: para un autotest después de 8 semanas.

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