Intervenciones terapéuticas para las disfunciones del suelo pélvico

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El suelo pélvico es un complejo de músculos que soporta muchos órganos pélvicos, actúa como una «hamaca» para intestino, recto, vejiga, uretra, útero y vagina. Este distrito anatómico ha sido ignorado durante mucho tiempo por médicos especialistas y las mujeres tienen poca conciencia sobre él, debido al hecho de que pertenecen a una esfera íntima como la sexualidad y la correlación con las funciones fisiológicas como defecación y micción, de las que a menudo se habla con vergüenza y miedo.

Sin embargo, los síntomas resultantes de las disfunciones del suelo pélvico son múltiples.

Los problemas que merecen un enfoque particular son muchos: incontinencia, prolapso, dificultades urinarias, trastornos urinarios, dolor pélvico, cistitis recurrente, cistitis poscoital, dolores durante las relaciones sexuales, ardores, molestias, etc.

Pocas personas saben que las matronas son la figura profesional a quien recurrir para una evaluación del estado del suelo pélvico y su posible rehabilitación y reeducación en caso de necesidad.

La intervención terapéutica, cuando es necesaria, se implementa a través de tres fases.

La primera consiste en que los pacientes aprendan las actividades del suelo pélvico.

La segunda se basa en la normalización del suelo pélvico con el objetivo de devolver a los músculos sus parámetros (fuerza, resistencia, relajación, coordinación motora de estructuras y órganos relacionados).

La tercera y última fase tiene como objetivo mejorar o restaurar la funcionalidad normal de todo el complejo de órganos.

Las técnicas y las herramientas son muchas y el camino debe adaptarse a las necesidades de la persona, pero las más conocidas y utilizadas son: ejercicio terapéutico, terapia manual o manipulaciones, tratamiento conductual y cambios en el estilo de vida, auto tratamiento domiciliario y automasaje, biofeedback, estimulación eléctrica funcional y TENS, dilatadores vaginales, conos vaginales, alfombrilla terapéutica sueca y productos tópicos no farmacológicos.

• Ejercicio terapéutico: el paso más importante es explicar a las mujeres la conexión entre el componente muscular y los síntomas. Luego se realizan junto con el profesional de ejercicios terapéuticos y se les enseñan otros a realizar en casa. Son ejercicios que se realizan tanto en posición acostada cuanto de pie, tanto detenidos cuanto en movimiento y están especialmente destinados a resaltar las diferentes acciones del suelo pélvico. En caso de hipotono, los ejercicios serán de refuerzo muscular, mientras en caso de los hipertono estarán destinados a la relajación. En ambos casos, la toma de conciencia de este complejo de músculos es importante para mejorar la coordinación. De hecho, las técnicas de rehabilitación prevén la mejora de la propiocepción y la reeducación dinámica del perineo, reequilibrando la musculatura perineal a través de ejercicios específicos con atención especial a la coordinación respiratoria.

• Terapia manual: las técnicas utilizadas incluyen movilizaciones articulares y  del tejido, masajes, estiramientos, tratamiento de cicatrices y adherencias. La terapia manual para la mejora de los problemas relacionados con el suelo pélvico implica principalmente manipulaciones para aflojar y aumentar el espacio de la entrada vaginal, para la desensibilización del área dolorosa y el tratamiento de trigger o tender points (puntos que son dolorosos a la presión. El tender es un punto muy preciso, al tocarlo el dolor sigue siendo limitado. Un trigger es extremadamente doloroso e irradia el dolor. El tratamiento consiste en liberar estos puntos hasta que el dolor desaparezca).

• Estilo de vida y comportamiento: en caso de hipertono muscular, como en algunos casos de vestibulitis vulvar, puede ser útil identificar los factores de riesgo que alimentan esta afección (cistitis, vaginitis, uretritis, actividades deportivas como bicicleta estática, spinning, equitación), uso de ropa sintética, ropa demasiado apretada, uso de compresas) y hábitos incorrectos que pueden apoyar la enfermedad (limpieza excesiva, uso de jabones agresivos, uso de perfumes o desodorantes). Lo que el profesional debe hacer es informar sobre la importancia de una alimentación y hábitos correctos y promover medidas preventivas dirigidas a limitar la aparición de infecciones que a menudo contribuyen a los trastornos pélvicos.

• Autotratamiento: los ejercicios aprendidos durante las sesiones de fisioterapia a realizar en casa son parte de esta actividad. Pueden incluir ejercicios de respiración, ejercicios a cuerpo libre, masajes a manos libres o con el uso de herramientas (pelotas de tenis, T-Flex, G-Flex, diferentes tipos de consoladores). Los ejercicios muy importantes para realizar en casa pueden considerarse todos aquellos que conducen a aumentar la conciencia de esta parte de nuestro cuerpo.

• Biofeedback: consiste en un instrumento electromédico que permite transformar la acción de los músculos pélvicos, contracción y relajación, en un estímulo visual o sonoro. Una sonda vaginal detecta la acción muscular y la computadora la transforma en una señal en el monitor. De esta forma, el paciente y el profesional observan el progreso de los ejercicios con mayor precisión.

• Estimulación eléctrica: en caso de hipotono, se utiliza el principio según el cual un músculo responde a la estimulación eléctrica con una contracción. En caso de  disfunciones relacionadas con el dolor, por otro lado, se usa la TENS que usa el principio de «gate control»: transmite corriente eléctrica a través de los nervios que envían señales de dolor al cerebro y, por lo tanto, interfiere con las señales de dolor de manera desarticulada para reducir el dolor. TENS también puede ayudar al cuerpo a producir más endorfinas, un analgésico natural.

• Dilatadores vaginales: se utilizan para la dilatación progresiva del canal vaginal y el complejo muscular del suelo pélvico como el elevador del ano que rodea el canal vaginal. Normalmente consisten en un conjunto de 4-5 dilatadores con diámetro y longitud crecientes y pueden ser reemplazados después de una mejora por cualquier consolador en el mercado. Este método usa la capacidad de los tejidos para adaptarse al estiramiento y la de los músculos para estirarse.

• Conos vaginales: se utilizan sobre todo en el caso de la hipotonía muscular para aumentar tono, trofismo y resistencia. Son conjuntos de conos con un peso creciente que deben introducirse en la vagina durante unos minutos al día. El ejercicio es sostener el cono en la vagina en posición vertical; la mejora del tono se medirá en la capacidad de realizar el ejercicio con un cono de mayor peso.

• Alfombrilla terapéutica sueca (para microacupuntura): aprovecha los beneficios de la acupuntura. Puede ser especialmente útil cuando es necesario llevar el cuerpo a un estado de relajación y mejorar los síntomas dolorosos. Las sesiones consisten en asumir una posición acostada boca abajo. Durante el ejercicio aumenta la producción de endorfinas y oxitocinas: las primeros se comportan como neurotransmisores y son capaces de modular el umbral del dolor y actuar como antidepresivos endógenos naturales, mientras que la oxitocina es una hormona que regula la temperatura corporal, controla corazón y presión arterial, facilita la coagulación de la sangre y aumenta las defensas inmunológicas.

• Productos tópicos no farmacológicos: su uso es complementario a la terapia farmacológica y se utiliza para proporcionar una acción antiinflamatoria y lubricante en la mucosa vaginal. Estos productos se utilizan en caso de dolor, para calmar los síntomas molestos y para realizar masajes terapéuticos.

Una clasificación correcta del problema y un camino específico pueden mejorar la sintomatología y la calidad de vida de las personas que tienen trastornos o disfunciones de este importante sistema anatómico.

Es esencial llevar a cabo una evaluación y un camino con profesionales preparados y competentes que sepan cómo modelar un plan terapéutico sobre nuestras necesidades.

Fuente:

www.lesclesdevenus.org

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