¡Los antifúngicos no deberían ser automáticos!

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Después de numerosos intercambios en nuestro grupo de apoyo Facebook, presentamos aquí una serie de consideraciones e información acerca de las terapias antimicóticas.

Los óvulos y las cremas, basados ​​en moléculas con nombres que a menudo terminan en “zol”, ahora se ofrecen más a menudo que los antibióticos, se venden sin receta y se usan siguiendo el consejo del farmacéutico, del amig@, del vecino, etc.

Recurrir a estas terapias locales es muy común para muchas mujeres que las utilizan ante la menor molestia vaginal o incluso en prevención (!) cuando consumen antibióticos (“para evitar la micosis que la acompaña”).

Hablamos mucho en este blog sobre los antibióticos y de sus efectos secundarios a veces muy dañinos para la flora y las defensas inmunitarias (generales pero también específicas de la esfera urogenital). Llo que no se suele decir muy a menudo es que los tratamientos antifúngicos (locales y orales) tienen efectos secundarios similares si no más graves.

De hecho, estos medicamentos se utilizan a menudo sin un exudado vaginal previo a pesar de sus contraindicaciones importantes.

En particular podemos citar:

1) su acción fungicida matará las levaduras y otras cepas fúngicas de la flora que, en ausencia de micosis (síntomatología típica de la vaginitis pero número de colonias fúngicas en realidad no excesivo), tendrá un efecto devastador sobre el equilibrio de la flora vulvovaginal (e intestinal si hablamos de una ingesta oral).

2) su uso repetido, con respecto a los óvulos y a las cremas, puede tener una acción irritante muy fuerte sobre las membranas mucosas que conduce a un agravamiento de la vaginitis y a una cronificación de los procesos inflamatorios locales.

Se establece así un círculo vicioso: vaginitis (escozor, picor, enrojecimiento, etc.) que se interpreta como una micosis -> ausencia de exudado vaginal -> tratamiento antifúngico -> disbiosis y empeoramiento de la vaginitis, etc.).

Del mismo modo y por las mismas razones (procesos inflamatorios crónicos + irritación de las mucosas) se suele señalar el recurso repetido y prolongado a estas terapias locales en situaciones de neuropatías vulvares como la vulvodinia o la vestibulitis.

Os invitamos entonces  a tener la mayor precaución con respecto a esta automedicación y, en particular, a realizar sistemáticamente un exudado vaginal durante los episodios agudos de malestar vaginal (pueden sorprender los resultados que indican que no hay micosis incluso si los síntomas parecen inequívocos).

También hay que recordar que la vaginitis es un problema que se puede gestionar (y solucionar) de forma totalmente natural, siempre que se adopten las medidas adecuadas:

– reducir la irritación local con elección de ropa interior blanca de algodón, compresas de algodón, no llevar bañador mojado, utilizar lubricante a base de agua durante las relaciones sexuales, evitar deportes como el ciclismo o la equitación, etc.

– hidratar y calmar las mucosas: aplicar diariamente una crema con una formulación adecuada como Ausilium Crema

– apoyar y fortalecer la flora de Döderlein consumiendo probióticos orales y, si es necesario, aplicar probióticos localmente (mencionaremos aquí el gran interés de Ausilium Flora por su versatilidad de uso pero también Lenicand por su acción preventiva contra la micosis y otras infecciones vaginales oportunistas)

Ausilium Lavanda también puede proporcionar un “boost” antiinflamatorio, calmante y reconstituyente

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