Un microbioma comprometido es una de las causas de la invasión del cáncer de mama

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Una nueva investigación de la Universidad de Virginia sugiere que un intestino inflamado y sin flora bacteriana fisiologíca hace que el cáncer de mama se vuelva mucho más invasivo y se propague más rápidamente a otras partes del cuerpo.

Melanie Rutkowski del Departamento de Microbiología, Inmunología y Biología del Cáncer de la UVA, descubrió que la destrucción del microbioma de ratones causó una mayor agresividad del cáncer de mama positivo a los receptores hormonales. La alteración del microbioma (los microorganismos que viven en el intestino y en otras partes) ha tenido efectos dramáticos en el cuerpo, provocando la propagación del cáncer.

Se desconoce la razón por la que algunos pacientes con cáncer de mama (HR +) presentan una enfermedad más agresiva e invasiva. Predecir si estos tumores se diseminarán a otras partes del cuerpo (un proceso llamado metástasis) representa un desafío importante en el campo de la medicina.
Se pueden derivar indicaciones importantes de las características clínicas del paciente en el momento del diagnóstico.

Se sabe que la diseminación metastásica ocurre temprano en la enfermedad y se ve facilitada por las alteraciones en el ambiente del tejido, lo que sugiere que los factores intrínsecos del huésped no definidos mejoran la diseminación temprana y la probabilidad de desarrollar una enfermedad metastásica.

En el estudio, los investigadores identificaron la disbiosis comensal como un factor intrínseco del hospedador asociado con la diseminación metastásica. Durante los estudios, se observó que la destrucción del equilibrio del microbioma en ratones mediante el tratamiento crónico de los mismos con antibióticos, causó inflamación tanto sistémica como interna en el tejido mamario.

En presencia de inflamación, las células tumorales se diseminaron más fácilmente del tejido a la sangre y a los pulmones (un sitio importante de metastatización para el carcinoma de mama).
La disbiosis comensal promueve la inflamación temprana dentro de la glándula mamaria, una inflamación que se alimenta de la progresión del cáncer de mama HR +.

Además, la disbiosis incrementó la fibrosis y el depósito de colágeno tanto sistémicamente como localmente dentro del microentorno del tumor e indujo una infiltración mieloide significativa en la glándula mamaria. Estos efectos fueron causados por la acción directa sobre los microbios intestinales, el uso de antibióticos no absorbibles o el trasplante de microbiota fecal (disbiótica cecal), lo que demuestra el impacto directo de la disbiosis intestinal en la diseminación del cáncer de mama.

La mayoría de los cánceres de mama, 65 por ciento o más, son receptores hormonales positivos. Esto significa que su crecimiento es alimentado por una hormona, estrógeno o progesterona (la buena noticia es que estos tipos de tumores responden bien a la terapia hormonal, como el tamoxifeno).
La creación de un desequilibrio en el microbioma ha causado una inflamación a largo plazo dentro del tejido. El estudio en cuestión identifica la disbiosis como un regulador preexistente, intrínseco de la inflamación de los tejidos y el entorno del tumor.

Estos resultados sugieren que un microbioma deficiente puede considerarse un indicador temprano de cáncer de mama invasivo o metastásico.
Para los propósitos de este estudio, los antibióticos se han utilizado como un medio simple, una forma directa de crear un desequilibrio a largo plazo en el microbioma, similar a lo que los individuos pueden experimentar con los microbiomas crónicamente comprometidos.

La investigación de Rutkowski, junto con otros estudios sobre el tema, podría ser un punto de partida para implementar acciones dirigidas a manipular el microbioma en beneficio de los pacientes.

Pero el mensaje clave es la importancia de un microbioma saludable. El descubrimiento se suma a la creciente evidencia que muestra que un microbioma saludable es vital para muchos aspectos de la salud.
En general, se reconocen precauciones para promover un microbioma saludable: una dieta saludable, rica en fibra, junto con ejercicio físico y buena calidad de sueño. La ingesta continua de yogur, kéfir, bebidas fermentadas, alimentos con fermentos lácticos añadidos puede contribuir a un microbioma competente.

En los casos de disbiosis más grave, se recomienda tomar probióticos y prebióticos durante ciclos de al menos tres meses para restaurar un microbioma funcional y saludable en varios distritos anatómicos.

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